El gobierno chavista contra la izquierda: una persecución silenciada. Por: Simón Rodríguez Porras

GNB atacando a obreros de Sanitarios Maracay

Prohibido criticar

A comienzos de este año fueron despedidos los profesores de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) Omar Vázquez Heredia y Manuel Sutherland, por realizar públicamente críticas a la política económica del gobierno. Los jóvenes intelectuales y activistas de izquierda venían cuestionando a través de artículos e intervenciones públicas el ajuste aplicado por Maduro y las grotescas mentiras de la propaganda oficial en torno a una “guerra económica”. Vázquez Heredia también se pronunció, ante las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, por el apoyo a candidaturas de la izquierda anticapitalista no alineada al gobierno ni a la coalición opositora de centroderecha, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Los despidos como retaliación política no solo resultan sintomáticos de la precarización de derechos laborales en los centros educativos controlados por el gobierno, como la UBV, donde no hay derecho a la organización sindical, gremial o estudiantil. Más allá de lo que revelan sobre la inexistencia de las más elementales garantías para la actividad docente y la investigación en estas instituciones “bolivarianas”, estos despidos forman parte de la persecución contra la izquierda independiente en el país.

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Maduro se arrodilla ante el capital transnacional y decreta el saqueo del Arco del Orinoco. Por: Partido Socialismo y Libertad (PSL)

Maduro y Flores

Poco duró el demagógico discurso oficial acerca del agotamiento del “modelo rentista”. El gobierno ha anunciado el 24 de febrero la profundización de la explotación minera bajo la modalidad semicolonial de enclaves de capitales extranjeros asociados al Estado venezolano en empresas mixtas. Dando continuidad al paquete de medidas antipopulares de ajuste con las que el gobierno pretende reflotar la decadente economía capitalista venezolana. Sigue leyendo

Dura derrota y voto castigo contra el gobierno de Maduro. Por: Partido Socialismo y Libertad (PSL)

Nicolas-MaduroEl pasado 6 de diciembre el gobierno de Nicolás Maduro y el Psuv, sufrieron una dura derrota política, a manos de la oposición proimperialista agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

La MUD obtuvo la mayoría calificada de dos terceras partes en la Asamblea con 112 diputados, mientras que el Psuv logró 55 diputados. El chavismo perdió así la mayoría en la Asamblea Nacional, que había detentado desde hace 16 años.

Fue una derrota aplastante. La MUD obtuvo 7.707.422 votos, lo que representa el 56,2%, mientras que el chavismo logró 5.599.025 votos, un 40,8%.

La masiva votación por la MUD refleja un claro voto castigo de la mayoría del pueblo y de los trabajadores contra el deterioro creciente de su nivel de vida. Fue un voto de rechazo a la elevada inflación, las vergonzosas colas, contra el desabastecimiento de productos básicos, contra los bajos salarios, la inseguridad, los despidos, y los pésimos servicios públicos. Fue un voto castigo contra un gobierno que ha criminalizado la protesta, perseguido a los que luchan, despedido a miles de trabajadores de los organismos públicos, desconocido los contratos colectivos y violado sistemáticamente la autonomía de las organizaciones populares y sindicales.

No es un giro a la derecha, ni mucho menos. La votación obtenida por la MUD no va acompañada de una gran confianza en sus dirigentes o sus propuestas políticas, fue sobre todo un voto claro contra el gobierno y el desastre en el que ha sumido la vida cotidiana del pueblo trabajador. No es un cheque en blanco. Muchos votaron por la MUD con el “pañuelo en la nariz”.

Tampoco es el fracaso del socialismo, como algunos sectores patronales y proimperialistas pueden pretenden hacer ver. En rigor, en Venezuela no hay ningún socialismo. Lo que fracasó fue un modelo político, económico y social que ha permitido a banqueros, transnacionales de telecomunicaciones, petroleras, boliburgueses y funcionarios corruptos enriquecerse a costa del deterioro del nivel de vida de la población, usufructuando la renta petrolera, engañando al pueblo y escondiendo sus negocios detrás de un falso discurso socialista. Los responsables de que se fortalezcan estas variantes de centro derecha son el chavismo y el fracaso de su proyecto político.

En los últimos dos años el pueblo trabajador venezolano ha visto desplomarse su nivel de vida. Los venezolanos y venezolanas están pasando muchísimo trabajo. Sus salarios los destruye todos los días la inflación. La penuria de las largas y agotadoras colas para adquirir los productos básicos ha colmado la paciencia del pueblo. El drama de los pésimos servicios públicos, el desastre del transporte, la falta de agua y luz, ha ocasionado que la vida cotidiana de millones de personas se haya hecho insoportable. Todas estas vicisitudes son las que explican el contundente voto castigo del pueblo trabajador contra el gobierno de Maduro y el Psuv.

Es evidente que la mayoría no se creyó el cuento de la “guerra económica”, detrás de la cual el gobierno ha intentado evadir su responsabilidad en la severa crisis económica. El pueblo no compró los eslóganes electorales que utilizaban la figura del presidente fallecido como bandera. “Somos los de Chávez”, “Los candidatos de Chávez”, no pudieron superar el descontento que se ha venido acumulando en el pueblo venezolano. Los resultados electorales desmintieron a un encuestador ligado al gobierno que aseguró antes de las elecciones, que el pueblo venezolano era “culturalmente chavista”.

Los resultados del 6D sólo son una nueva fase de la crisis política, económica y social. Ahora hay dos poderes patronales enfrentados, uno que controla el poder ejecutivo y otras instituciones, y otro controlando mayoritariamente al parlamento. Entendemos el rechazo del pueblo al gobierno, pero no podemos depositar ninguna confianza en la nueva Asamblea Nacional y en los diputados de la MUD.

El Partido Socialismo y Libertad plantea que los trabajadores y el pueblo debemos seguir confiando en nuestras propias fuerzas, en nuestra movilización independiente y autónoma, tanto respecto del gobierno como de la MUD. Esto es fundamental para impulsar desde abajo, desde los trabajadores nuestra propia agenda de exigencias a la nueva Asamblea.

En tal sentido, el PSL exige que en la AN se apruebe una Ley de Aumento General de Salarios, que contemple que el salario mínimo se ajuste a la canasta básica y se aumente cada 3 meses de acuerdo a la inflación. Una Ley de Reenganche de todos los trabajadores despedidos injustificadamente, que incluya el reenganche de nuestros camaradas Bladimir Carvajal y Orlando Chirino, y el pago de salarios caídos. Una Ley de Amnistía para todos los luchadores sindicales, comunitarios, estudiantiles, indígenas, y dirigentes políticos detenidos o con medidas cautelares por protestar o manifestar su posición política. Entre ellos, Rodney Alvarez, trabajador de Ferrominera detenido desde hace 5 años por un delito que no cometió. Los indígenas pemones con juicios abiertos. Investigación parlamentaria sobre el asesinato de Sabino Romero, así como sobre la masacre de La Encrucijada , el asesinato de dos trabajadores de la Mitsubishi en enero de 2009 en el marco de una huelga, la masacre del Hato Las Flores contra indígenas yukpa, y sobre la desaparición de Alcedo Mora en Mérida. Plantear la reforma de las leyes que restringen el derecho a manifestar y a huelga. Y la rescisión de los Contratos de Empresas Mixtas en el sector petrolero, para que Pdvsa sea 100% estatal sin transnacionales, y gestionada por sus trabajadores, técnicos y profesionales, entre otras leyes .

El propio presidente Maduro y el exdiputado psuvista Elvis Amoroso anunciaron medidas económicas y un nuevo ajuste, lo cual agravaría las penurias del pueblo trabajador. Es posible que estén contemplando el aumento de la gasolina y otras medidas antipopulares. En esto, los diputados de la MUD tienen plena coincidencia con el gobierno. La nueva situación demanda fortalecer la organización autónoma del pueblo y los trabajadores, y la movilización para enfrentar al gobierno y a la Asamblea Nacional, para poder resistir ante los planes de ajuste y las medidas regresivas que ambos intentarán impulsar.

¿Se puede confiar en la próxima Asamblea Nacional?. Por: Simón Rodríguez Porras (PSL)

Borges y Ramos Allup

La MUD obtuvo la mayoría calificada de dos terceras partes de la Asamblea Nacional, la mayor derrota electoral del gobierno en 16 años. Los fenómenos de masas no son homogéneos, y no puede plantearse una sola motivación detrás de la masiva votación contra el gobierno. Pero todo indica que es mucho más un voto contra el gobierno que a favor de las tesis políticas de la MUD, un justificado repudio alimentado por la terrible crisis económica y las medidas antipopulares de ajuste adoptadas por el gobierno. Llama la atención que la MUD en muchos lugares en los que ganó holgadamente casi no hizo campaña (por ejemplo en Mérida había mucha más propaganda de una candidatura disidente de derecha que de la propia MUD), además de que su campaña fue totalmente vacía políticamente, sin entrar a definiciones sobre qué medidas concretas promovería como parte de su prometido “cambio”. No presentó un programa político, se limitó a capitalizar el descontento, y de esa manera llevó al parlamento a muchos dirigentes desgastados de la vieja política puntofijista, como William Dávila o Ramos Allup.

También llama la atención que la MUD sacó más votos que el Psuv incluso en zonas que por 16 años fueron bastión del gobierno, como el “23 de enero” en Caracas. No fue únicamente la clase media la que volcó sus votos contra el gobierno, como en elecciones anteriores, lo novedoso y que inclinó la balanza es que esta vez importantes franjas de los sectores populares y de trabajadores votaron contra el gobierno.

Las opciones por fuera de la polarización quedamos severamente marginadas en la votación (alrededor de un 2% disperso en varias plataformas que iban desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha). La lógica del voto castigo suele ir aunada a una estricta economía del voto, se vota por la opción que puede derrotar al gobierno, en este caso la coalición de centroderecha.

Ahora bien, que haya predominado la noción de castigar al gobierno no significa que no haya expectativas en mucha gente sobre las posibilidades de que la nueva AN impulse cambios en la dirección de mejorías económicas, sociales y desde el punto de vista de los derechos democráticos. Acá es donde el voto contra el gobierno demuestra su heterogeneidad: las expectativas de cambio las pueden compartir muchos, pero la orientación del cambio deseado no es la misma para todos los que votaron a la MUD.

Desde el punto de vista económico, hay que decir que la situación no va a mejorar en 2016 para la mayoría de la población. Elvis Amoroso, del Psuv, había anunciado que vendría un ajuste luego de las elecciones, y Maduro recientemente lo ratificó. Las organizaciones de la MUD, de acuerdo con el programa que presentó Capriles en las elecciones de 2012 y 2013, son partidarias de un ajuste de grandes dimensiones: megadevaluación y liberación gradual del tipo de cambio, aumentos sustanciales en los precios de los alimentos, el transporte y los demás servicios públicos, eliminación del subsidio a la gasolina. En todas estas medidas coinciden con lo que el gobierno viene aplicando, aunque a un ritmo más lento del que desearían las fuerzas de la MUD y Fedecámaras.

De la MUD cabe esperar que impulsen recortes a los derechos de los trabajadores mediante reformas a la LOTTT. Ya hay declaraciones públicas en ese sentido. Por el contrario, no cabe esperar que impulsen reformas al régimen tributario para impedir que los trabajadores que ganan apenas por encima del salario mínimo sigan pagando ISLR, tampoco que deroguen los artículos de la LOTTT que atacan la libertad sindical.

La MUD habla de amnistiar a los que considera presos políticos. Pero nunca ha hecho mención, por ejemplo, de liberar al preso político obrero Rodney Álvarez. Nunca ha planteado otorgar amnistía a los luchadores pemones con juicios abiertos por enfrentarse a la mafia militar ligada a la minería ilegal en el suroriente del país. Nunca ha planteado la necesidad de una investigación parlamentaria sobre el asesinato del cacique yukpa Sabino Romero, en el que participaron efectivos policiales y militares, ni una investigación sobre la Masacre de la Encrucijada, sobre la Masacre de la Mitsubishi, o la Masacre del Hato Las Flores. Nunca ha planteado la necesidad de una investigación parlamentaria sobre la desaparición forzada del luchador social Alcedo Mora.

Dado que la Ley Orgánica de Procesos Electorales aprobada por el chavismo en 2009 elimina la representación proporcional y favorece con sobrerrepresentación a la fuerza mayoritaria (antes el Psuv, ahora la MUD), es poco probable que se discuta en la nueva AN su reforma para permitir la representación proporcional de las minorías, lo cual permitiría, por ejemplo, a una fuerza que saque el 2% nacional tener 3 diputados en una AN de 167 curules.

Y es que la oposición de centroderecha no llega al parlamento en enero de 2016, ya tuvo el 40% de los diputados desde el 2010 y no propuso nada de esto. Tampoco propuso una investigación parlamentaria sobre el desfalco a Cadivi mediante el fraude de importaciones, exigencia que hemos hecho varias organizaciones de izquierda a través de la Plataforma por una Auditoría Pública y Ciudadana. O una investigación sobre el estado deplorable de las empresas básicas y las empresas cementeras. Aunque esas iniciativas no podían prosperar en una AN controlada por el Psuv, el hecho de que ni siquiera se propusieran habla del talante de la MUD. ¿Lo hará ahora que tiene una mayoría calificada?

Creemos que la única manera de impedir contrarreformas que signifiquen retrocesos en materia social y laboral, y la única forma de promover iniciativas en la Asamblea Nacional que no estén determinadas por los intereses y presiones de Fedecámaras, sino en función de los legítimos reclamos de la mayoría trabajadora del país, es por medio de la movilización. De la misma forma, es en ese terreno que se puede presionar al gobierno para que abandone sus amenazas de vengar su derrota deteniendo la construcción de viviendas, como recientemente propuso Maduro. Y enfrentar el durísimo ajuste que se avecina, en el que el gobierno, la MUD y Fedecámaras tienen intereses convergentes.

Hay que interpelar desde la calle a la Asamblea Nacional para que responda a los reclamos sociales, económicos y políticos de la población. Ninguna confianza en la AN, ni en su fracción mayoritaria ni en la nueva minoría, sino en nuestras propias fuerzas como movimiento popular y obrero. A nuestro favor no saldrá de ese parlamento nada que no estemos dispuestos a arrancar mediante la movilización.

La “guerra económica”: un cuento que nadie se cree. Por: Miguel Angel Hernández

Si hay algo en este momento que agobia al pueblo trabajador es el alto costo de la vida, y el subsecuente deterioro de su salario real, es decir, el verdadero valor y capacidad de sus ingresos para adquirir los productos necesarios para vivir.

Los medios de comunicación privados, los políticos de la MUD, así como los economistas funcionales a la burguesía y a la lógica empresarial, opinan permanentemente al respecto, y exigen al gobierno que siga devaluando la moneda, libere totalmente los precios de los productos, y que aumente la gasolina. En resumidas cuentas, que profundice las medidas de ajuste que ya el gobierno viene implementando con el respaldo del empresariado.

Por ello, nos parece necesario dar una explicación a las razones que originan la inflación. Una perspectiva más cercana a la realidad cotidiana que viven el pueblo y los trabajadores.

¿Qué origina la inflación?

El gobierno argumenta que la escasez de alimentos y otros productos, así como la inflación, son producidas por una supuesta “guerra económica”. Según las fuentes gubernamentales, el “bachaqueo”, el contrabando y la especulación, serían expresión concreta de esta guerra económica. Nosotros decimos que esto es completamente falso.

En una economía rentista como la venezolana, la especulación y el chantaje al Estado para incrementar los precios de los productos, tradicionalmente han sido recursos utilizados por los patronos para maximizar sus ganancias, y obtener privilegios de los gobiernos de turno. Sucedió en el pasado puntofijista, y sigue sucediendo en la actualidad con el falso socialismo del siglo XXI de Chávez y Maduro. Por ello no es casual que en los últimos 16 años los sectores que más ganancias han obtenido son los banqueros, importadores y transnacionales petroleras y de telecomunicaciones.

La alarmante escasez de productos básicos, la alta inflación, los despidos en empresas públicas y privadas, están determinados por la caída brutal de la producción global, consecuencia directa de la recesión económica que vive el país, la cual tiene raíces en la crisis mundial del capitalismo y en las políticas instrumentadas por el gobierno a lo largo de los últimos 16 años.

A esto hay que agregar la impresión descontrolada de dinero ejecutada por el gobierno. Esto se explica debido al hecho de que la mayoría de los dólares que ingresan al país por exportación petrolera -casi lo único que exportamos- se asignan a empresarios al bajo precio de Bs. 6,30, que es la tasa preferencial de cambio con la que se adquiere el 70% de lo que compramos en el exterior. Además de favorecer la corrupción y el robo multimillonario de dólares, esto agrava el déficit del presupuesto estatal, lo cual el gobierno trata de cubrir imprimiendo billetes sin respaldo en la producción y en las reservas internacionales. Es así como el aumento de dinero circulante en la economía impulsa la inflación.

Este cuento de la guerra económica, es una cortina de humo para desviar la atención de los problemas que a diario vivimos. Es un recurso propagandístico para achacarle a un enemigo invisible el terrible drama cotidiano de las colas, el desabastecimiento y los altos precios de los productos, y eludir su responsabilidad en el deterioro creciente de los salarios y el nivel de vida de la población.

Los empresarios, grandes comerciantes, transnacionales y banqueros, siempre han sostenido una guerra económica contra el pueblo. Eso no es nuevo, es consustancial con su carácter de explotadores del trabajo ajeno.

En rigor, el “bachaqueo”, el contrabando y la especulación son consecuencia de la escasez de productos. Al existir desabastecimiento de algún producto, las grandes empresas y transnacionales, reciben del gobierno los dólares preferenciales que exigen para adquirir insumos y materias primas, pero en lugar de utilizarlos para producir en el país, prefieren importar y vender a altos precios. Es decir, compran a Bs. 6,30 ó 12, y venden a Bs. 200 (precio Simadi) ó 400 (precio del mercado negro). La escasez y la expectativa constante de aumento de los precios, incentiva la especulación, el contrabando y el bachaqueo.

Hay sectores de la población que en medio de la crisis, el desempleo y los bajos salarios, se rebuscan “bachaqueando”, pero esto tiene un efecto mínimo en la inflación. Los verdaderos criminales son los altos funcionarios gubernamentales, empresarios y militares que compran a dólar preferencial y luego venden a precios de mercado negro. Los estafadores son estos sectores que han desangrado al pueblo con importaciones fraudulentas y ficticias.

El pueblo trabajador no come cuentos. Nadie se cree lo que dice el gobierno. Sí hay una guerra económica pero es la que los empresarios y el gobierno han desatado contra el pueblo para hacernos pagar la crisis que ellos generaron.

Lo que hay que dolarizar son los salarios

Esta situación que estamos viviendo es insostenible. Ya la economía está dolarizada. Compramos al precio del dólar Simadi o del paralelo, por ello, lo que hay que dolarizar son los salarios.

Para derrotar esta guerra contra el pueblo trabajador debemos movilizarnos en la calle para exigir la discusión de las contrataciones colectivas y un aumento general de salarios que no puede ser menor a un 150%. Que el salario mínimo se iguale a la canasta básica y se ajuste cada 3 meses de acuerdo a la inflación.

Estas propuestas deben ser consideradas en un Encuentro Obrero y Popular que discuta un Plan Económico y Social Alternativo para sacarnos de la grave situación que estamos atravesando. En la perspectiva de la lucha por un Gobierno Obrero y Popular.

@UcvMiguelangel

miguelaha2014@yahoo.com