A propósito de negociados y corrupción, un texto de Marx. Por: Rolando Astarita

La corrupción está de nuevo, en Argentina, en los primeros planos del debate. En una nota anterior (aquí y aquí), la hemos tratado a partir de su relación con la acumulación de riqueza y el Estado. Escribíamos: “Los mecanismos de la corrupción posibilitan que fracciones del capital mejoren sus posiciones frente a sus competidores, y también que personajes carentes de recursos se conviertan, casi de la noche a la mañana, en grandes capitalistas. Es una historia repetida, que reconoce tres pasos característicos: el saqueo originario, el blanqueo del dinero…  y la puesta en marcha del negocio legalizado”. Sigue leyendo

Represión stalinista en la URSS en los 1930. Por: Rolando Astarita

En una nota anterior polemicé con la idea de que la política de Stalin, de fines de los años 1920 y de los 1930, significó una profundización de la revolución de Octubre de 1917. Contra los defensores de las políticas de Stalin, sostengo que en la década de 1930 el stalinismo acabó con cualquier posibilidad de gobierno de los obreros y campesinos en Rusia. La razón fundamental: es imposible avanzar al socialismo –esto es, al control y administración de los medios de producción por los productores- en una sociedad en la que imperan la sospecha generalizada, la delación, la regimentación policial del trabajo, las muertes de hambre por millones, las limpiezas étnicas de millones, los fusilamientos de cientos de miles y los campos de trabajo forzado para millones. No hay crecimiento de la industria, o de granjas colectivas, que pueda “compensar” en términos de “avance socialista” esas atrocidades. Por eso, es imposible desconocer las consecuencias duraderas del miedo, a escala social, sobre lo político e ideológico; o de la exacerbación de la xenofobia y el racismo. Sigue leyendo

De la primera hora: Un balance de la obra de Ernesto Laclau. Por: Marina Kabat

Ernesto Laclau, estudió Historia en la UBA y se vinculó al Partido Socialista de la Izquier­da Nacional, fundado en 1962 por “el colora­do”, Abelardo Ramos, hoy historiador favorito de Cristina Fernández. Fue ayudante de Gino Germani y colaboró con José Luis Romero en la cátedra Historia Social General. Se fue del país tras el Cordobazo. Página/12 dice que “es­pantado con los altibajos de la democracia ar­gentina, Laclau se quedó a vivir en Inglaterra”.1 Lo cierto es que su viaje lleva el sentido con­trario del de los revolucionarios: abandona la Argentina justo cuando la clase obrera se acti­va (pareciera huir no de la dictadura, sino del Cordobazo) para dirigirse a Inglaterra que en­traba en un período de retroceso, marcado por el ascenso del partido conservador, en el go­bierno entre 1970-1974. Apadrinado por Eric Hobsbawm, ingresa a Oxford, donde se docto­ró en Historia y Sociología. En agosto de 2010, Néstor Kirchner personalmente le entregó el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de San Juan. Sigue leyendo

El virus idiota. Por: Eduardo Sartelli

En la actualidad, una de las corrientes políticas más populares en el seno de las masas movilizadas, es la que se conoce como “autonomismo”, aunque suele responder también a “anti-capitalismo”, “anti-globalización” o “anarquismo”. Mientras la expresión “anti-capitalismo” no significa nada, igual que “anti-globalización”, (1) la denominación de “anarquismo” esconde una estafa política y una mentira histórica. Toni Negri, John Holloway, Paolo Virno, toda la caterva que desciende de Foucault, el autonomismo de las asambleas populares argentinas del 2002, las agrupaciones estudiantiles “independientes” y los MTD, gustan de coquetear con una trayectoria de lucha que les queda grande y a la que envilecen al mentarla como propia. Sigue leyendo