La retórica constitucional y la polarización partidista en Venezuela. Por: Omar Vázquez Heredia

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En la actualidad, en Venezuela acontece un conflicto a lo interno de la institucionalidad del aparato del Estado, producto de la crisis política del chavismo y las acciones de la derecha tradicional que se encuentran dirigidas a la conquista del gobierno nacional del país. Desde el año 2014, el bloque político gubernamental chavista aplica un ajuste económico reaccionario caracterizado por la contracción unilateral de las divisas estatales asignadas para la importación de insumos intermedios y bienes de consumo final, con la finalidad de orientar esos millones de dólares al pago de los vencimientos de la deuda externa y la cancelación de los pasivos de Pdvsa. El ajuste económico reaccionario provocó el aumento vertical de la escasez y del índice de inflación, que llegó incluso a las tres cifras en los años 2015 y 2016, respectivamente 180% y estimada en más de 400%. Por ende, ocurrió y ocurre un deterioro abrupto y profundo de las condiciones de vida de las clases populares venezolanas. De ese modo, surgió la circunstancia material que posibilitó la agudización del proceso de erosión del respaldo político y electoral del Presidente Nicolás Maduro y el chavismo en general, que se evidenció en la victoria por más de dos millones de votos de la derecha tradicional en las elecciones parlamentarias de 2015, que terminó alcanzando 112 de los 167 diputados de la Asamblea Nacional (AN). Sigue leyendo

Los intelectuales oficialistas y el engaño de la guerra contra el precio del petróleo. Por: Omar Vázquez Heredia

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El aparato comunicacional del Estado burgués de Venezuela, apoyado por un conjunto de intelectuales progresistas venezolanos y de otros países del mundo, desarrolla una matriz comunicacional que plantea la existencia en el país de una supuesta “guerra económica”, que es ejecutada por Estados Unidos y la derecha local para desestabilizar al gobierno chavista de Nicolás Maduro. Según esa matriz comunicacional la contracción del precio del petróleo, la escasez de bienes de primera necesidad y los altos niveles de inflación son producto de una conspiración política. Afirmaciones totalmente falsas que intentan esconder la crisis del capitalismo venezolano y la forma reaccionaria en la que es procesada por el Estado venezolano esa circunstancia concreta. Sigue leyendo

Omar Vázquez Heredia da su impresión sobre la realidad venezolana en Buenos Aires

Omar Vázquez Heredia, Licenciado en Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y doctorando en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA)  da un panorama sobre el chavismo desde la perspectiva de los luchadores independientes del gobierno y absolutamente alejada de las opiniones interesadas de la derecha liberal imperialista

El Ministro Jesús Farías: El etapismo anticomunista y la subordinación de las clases trabajadoras a la burguesía. Por: Omar Vázquez Heredia

En las organizaciones de las clases trabajadoras constituidas en territorios del capitalismo mundial entendidos como semiperiféricos (Rusia) o periféricos (América Latina), en los siglos XIX y XX, se desplego una discusión alrededor de la interpretación de las especificidades de las formaciones económico-sociales, por un lado un sector sostuvo que eran precapitalistas, semifeudales y/o neocoloniales al contrario en el otro lado otro sector planteaba su condición de capitalistas y dependientes. La aparente particularidad precapitalista, semifeudal y/o neocolonial suponía que previamente a la construcción del socialismo se necesitaba un desarrollo económico autónomo del capitalismo local que permitiera transcender la subordinación al imperialismo, a las burguesías importadoras y el atraso impuesto por la llamada oligarquía agraria y minero exportadora. Esa tarea rotulada en ese discurso casi siempre como liberación nacional sería concretada por un frente de clases integrado por la denominada burguesía nacional, la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía progresista (intelectuales). Posteriormente en un tiempo nunca definido, al culminar dicha etapa, las clases trabajadoras podrían romper la supuesta alianza solamente táctica con la denominada burguesía nacional y en el marco de la lucha de clase contra clase construir el socialismo. Un supuesto proceso revolucionario con dos etapas: liberación nacional y después socialismo. El etapismo implicaría en consecuencia el sometimiento de las clases trabajadoras a la denominada burguesía nacionalista, es decir, la perdida de toda su independencia de clase. Otros, en cambio, argumentaban y argumentamos que la condición capitalista y dependiente de las formaciones económico-sociales periféricas implica organizar de forma paralela la liberación nacional y el socialismo, directamente por las clases populares entre ellas con un gran protagonismo la clase trabajadora, ante la existencia de burguesías locales subordinadas a la acumulación de capital mundial. En palabras de Ernesto “Che” Guevara, en su Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental, “las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución”. Resumidamente no hay ninguna burguesía nacionalista, ni industrial, ni no monopólica, ni como quieran adjetivarla que en términos objetivos tenga contradicciones antagónicas con el capital transnacional, son su furgón de cola. Sigue leyendo

ENTREVISTA A OMAR VÁZQUEZ HEREDIA: PROFESOR EXCLUIDO DE LA UBV POR RAZONES POLÍTICAS

En Venezuela, un gobierno que se autodenomina “revolucionario” y hasta “socialista” encuentra en quienes lo precisan con certeros argumentos científicos un enemigo. De esta manera, la camarilla gubernamental hace todo lo posible por silenciar a quienes lo contradicen.

Al ser el Estado el principal empleador en Venezuela, utiliza dicho rol para callar a quienes críticamente alzan su voz. Si no logra doblegar, procede a violar el derecho del obrero a vender su fuerza de trabajo.

La Pipa Rota inicia una serie de investigaciones y entrevistas que pretenden develar aun más el carácter de clase del gobierno de Nicolás Maduro. La intención es demostrar que el llamado “Presidente Obrero” y su camarilla no son “compañeros confundidos”, sino que se trata de capitalistas dispuestos a apartar del camino a quienes no comen su línea.

Dichas prácticas han logrado ser instaladas en la academia, un espacio cuya razón de ser implica el debate científico de las más diversas ideas.

Por eso, en esta primera entrevista La Pipa Rota ha decidido acercarse a un joven profesor universitario, quien teniendo varias opciones de trabajo en el exterior, decidió radicarse en su país con la intención de colaborar en la reconstrucción de la universidad venezolana. Su nombre: Omar Vázquez Heredia. El personaje en cuestión es Licenciado en Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con maestría cursada en Argentina y quien está por completar un Doctorado en Ciencias Sociales en ese mismo país. Sigue leyendo

Hugo Chávez y su legado en disputa: Un análisis crítico. Por: Omar Vázquez Heredia

El contexto:

Hace pocos días, el 5 de marzo de 2016, conmemoraron con actos públicos incentivados por el aparato estatal y organizaciones políticas en toda Venezuela un nuevo aniversario del fallecimiento de Hugo Chávez: el tercero. Acontecimiento que nos permitió observar, al intensificarse, las formas en las cuales se desarrolla la disputa y construcción de su denominado “legado” entre distintos sectores del heterogéneo y policlasista bloque político bolivariano. Sigue leyendo

Las elecciones parlamentarias y los ajustes económicos antipopulares como opción electoral mayoritaria. Por: Omar Vázquez Heredia

Contexto

Las elecciones parlamentarias se acercan con el inexorable transcurrir del tiempo, en cerca de mes y medio saldremos a votar en la presente ocasionan en una circunstancia caracterizada por el recrudecimiento de los problemas económicos, en medio de la reducción tendencial y vertical del precio del petróleo que genera el develamiento nuevamente de la crisis orgánica del capitalismo dependiente, extractivista y parasitario que reproducen en Venezuela tanto la fracción tradicional como la emergente de la burguesía local. Según datos oficiales el precio del petróleo venezolano después de alcanzar los 103,4 dólares el barril en 2012 se contrae a 98,08 en 2013, 88,42 en 2014[i], mientras en los tres primeros trimestres del 2015 se precipita a 40 dólares el barril[ii].

Ya los dos grandes bloques políticos empezaron con su principal estrategia electoral: la polarización partidista. Constituirse en las únicas opciones políticas y electorales del país, intentando evitar el surgimiento de alternativas ante el gobierno y la MUD. El gobierno recurriendo a su autodefinición como “garante de la paz” y “defensor del legado del Comandante Chávez”, en cambio la oposición de derecha planteándose como la “fuerza del cambio” que puede lograr que terminé la pésima situación económica. En realidad, en las elecciones parlamentarias los grandes bloques políticos no tienen diferencias antagónicas solo se disputan la forma, intensidad y factibilidad de sus propios ajustes económicos reaccionarios, por lo tanto ninguno de los dos representa las verdaderas necesidades e intereses del pueblo trabajador.

Los ajustes económicos reaccionarios. Las formas

En la actualidad en Venezuela el gobierno nacional viene aplicando un ajuste económico reaccionario, reduciendo de manera unilateral las importaciones con la finalidad de liberar recursos con los cuales asumir el pago de deuda. La contracción del ingreso de bienes de consumo final y fundamentalmente de insumos extranjeros implica una declinación lineal de la oferta de mercancías, en otras palabras el incremento grosero de la escasez. Llenando el paisaje nacional de filas en los centros de distribución estatales y privados, a pesar de los mecanismos de racionamiento como la compra por número de cédula. Desabastecimiento de bienes que impulsa la inflación y por ende el deterioro brutal de la capacidad de compra de los salarios del pueblo trabajador. Los datos oficiales que comprueban nuestra tesis, son por un lado que hasta el tercer trimestre de 2012 se importaron 45.826 millones de dólares, en cambio en el mismo lapso de tiempo en el 2014 las importaciones solo fueron 35.820 millones de dólares[iii]. Un 21,83% menos. Permitiendo que con un precio del petróleo promedio de 88,42 dólares por barril menor a los 98,08 dólares del 2013, pagar 9631 millones de dólares de los pasivos de PDVSA[iv], mientras se sigue garantizando la fuga de divisas de la burguesía local que alcanzó 7074 millones de dólares en los tres primeros trimestres del 2014 y se mantiene una estructura tributaria regresiva en la cual en el 2014 el IVA representó el 57,5% de la recaudación tributaria y el ISLR solo el 25,29%[v]. Desafortunadamente no tenemos datos del último trimestre del año 2014 y menos del 2015. No le conviene al gobierno nacional seguir develando información que demuestra el ajuste económico reaccionario que se encuentra ejecutando.

La oposición de derecha en caso de retornar al gobierno nacional va ejecutar un ajuste económico reaccionario más estructural, reduciendo las importaciones a través de la eliminación del control de cambio. Una medida que supondría una mega-devaluación que eliminaría la brecha entre el tipo de cambio real y el nominal, entre el paralelo y el oficial. Además, se eliminarían o reducirían los subsidios a los servicios básicos: energía eléctrica, agua, teléfono y transporte estatal entre ellos el Metro, asimismo intentarían como en los años 90 la privatización de derechos sociales como la salud, educación y seguridad social. Mientras, con la excusa de regresar las empresas y tierras a sus antiguos propietarios, se empezaría un plan nacional de privatizaciones periféricas como actualmente de PDVSA[vi] o más generales como en su época la CANTV y SIDOR. Finalmente, se terminaría la actual eliminación gradual del control de precios, trasladando la escasez de los anaqueles de los centros de distribución estatales y privados hacia los estantes de los hogares más pobres de la sociedad venezolana. Ya no habría colas porque muchas menos personas podrían comprar los bienes de primera necesidad.

Los ajustes económicos reaccionarios. Las intensidades.

La intensidad de un ajuste económico reaccionario se puede medir por la inflación, señalando el deterioro de la capacidad de compra de los salarios. Dato que facilita identificar los efectos de trasladar la crisis del mercado petrolero mundial a los bolsillos y estómagos del pueblo trabajador venezolano. En palabras del propio Presidente Nicolás Maduro la inflación terminará el año en 80%[vii], sin embargo subestima la cifra y debe finalizar el 2015 en tres digitos, por encima del 100%. Eso en medio del silencio cómplice del Banco Central de Venezuela. Es una intensidad significativa la del actual ajuste económico reaccionario gubernamental, que podría estar representando la erosión más grande y acelerada de los salarios del pueblo trabajador en la historia petrolera de Venezuela. Recordemos que la inflación anualizada más alta del país ocurrió en 1996 cuando llegó al 103,2%, en correspondencia con la concreción por parte de Rafael Caldera y Teodoro Petkoff de la neoliberal “Agenda Venezuela”.

En cambio, la intensidad del ajuste económico reaccionario de la oposición de derecha no solo se tendría que medir por la inflación, sino también en los cambios que implicaría para la sociedad venezolana. Algunos intelectuales de la derecha venezolana, desde la tranquilidad de sus sueldos en dólares en Estados Unidos, esgrimen que en la actualidad existen las mejores condiciones para una transición a un capitalismo neoliberal porque llegaría a lograr un apoyo de las grandes mayorías, en otras palabras el anhelado consenso activo[viii]. Algo que nunca tuvo en Venezuela el neoliberalismo, tanto Carlos Andrés Pérez como Rafael Caldera ganaron sus elecciones con un discurso anti-neoliberal y los candidatos Manuel Rosales y Henrique Capriles Radonski tampoco propusieron públicamente en sus campañas un programa neoliberal. Ante la condición profundamente estatista de la Venezuela petrolera. En resumen, la intensidad del ajuste económico reaccionario de la oposición de derecha sería una Venezuela abiertamente neoliberal, ya no solo la capitalista que mantuvo la llamada Revolución Bolivariana.

Los ajustes económicos reaccionarios. Las factibilidades.

El gobierno nacional aplica su ajuste económico reaccionario sin grandes resistencias, en algunos lugares han surgido conatos de violencia ante el descontento por la escasez y en otros espacios la clase trabajadora lucha en contra de despidos arbitrarios y masivos como en el Ministerio de Ecosocialismo. Sin embargo, son hechos aislados. El gobierno nacional logra contener y manipular al pueblo trabajador por su origen anti-neoliberal, su supuesta condición de defensor del denominado legado de Chávez y la utilización de una estrategia creada en los laboratorios de propaganda estatal que encubre el carácter anti-popular de la política económica gubernamental: la llamada “guerra económica”. La “guerra económica” es una farsa, como ya vimos con datos la principal causa de desabastecimiento en Venezuela es la contracción de las importaciones realizada por el gobierno nacional para liberar recursos con los cuales asumir pago de deuda con el capital financiero mundial. Algo que garantizan hasta en persona a través de la reunión del Ministro de Finanzas con instituciones financieras en Nueva York como la JP Morgan, que después publicitó en su twitter como un gran logro[ix]. Después de dos meses del cierre de la frontera con Colombia y en medio de los acuerdos del gobierno para la distribución de bienes subsidiados con empresas privadas por ejemplo Makro y Farmatodo, ya se acabaron las excusas. Ni siquiera los “bachaqueros” los cuales son una consecuencia del ajuste económico reaccionario y no la causa de la escasez. Ante el desabastecimiento hay grupos que especulan con las necesidades del pueblo trabajador. La “guerra económica” logra encubrir el ajuste económico porque el gobierno nacional por un lado evita devaluar el tipo de cambio oficial (nominal), mientras se deprecia de manera vertical el tipo de cambio real. Entonces, asume su papel de víctima: “yo no estoy devaluando, sino que una página WEB especula con la moneda nacional”. Sin negar cierto arbitraje especulativo de la página WEB, tampoco se puede esconder que hay causas concretas que generan la depreciación del bolívar, algunas impulsadas o conservadas por el gobierno nacional: el desplome del precio del petróleo que impide una mayor oferta de dólares, el aumento grosero de la liquidez monetaria, el declive de las reservas internacionales que comenzaron el año por el orden de los 22 mil millones de dólares y en la actualidad se encuentran en 15.900 millones de dólares, la gran escasez de mercancías, los altos niveles de ganancia de una burguesía que demanda una gran cantidad de dólares porque sus ingresos son atesorados en el exterior, entre otras. Asimismo, el gobierno nacional realiza aumentos de salarios mínimos en forma dinero pero que en el marco del ajuste económico reaccionario no pueden derivar en mayor capacidad de compra de bienes y servicios. La elevación de los ingresos salariales del pueblo trabajador en un escenario de contracción de la oferta de mercancías producidas en el país o importadas, solo crea las condiciones para que la burguesía que monopoliza el control de los bienes y servicios incremente los precios para aumentar su ganancia. Claro, pero el gobierno nacional escondiendo la reducción de las importaciones de bienes de consumo final e insumos vuelve asumir su rol de víctima: “yo intento ayudar con aumentos de salario pero los especuladores se los apropian”. En realidad, hoy, la mejor opción para la fracción tradicional y emergente de la burguesía local es el gobierno nacional. Aplica con orden y cooptando a la inmensa mayoría del movimiento popular un ajuste económico reaccionario que traslada la crisis al pueblo trabajador, sin afectar en nada sus intereses: ni la reforma tributaria progresiva, menos la estatización del comercio exterior son medidas concretadas en la peor crisis económica del proceso bolivariano. Entonces, nos preguntamos ¿En qué momento piensan asumir medidas anti-capitalistas? Nunca. Su condición de expresión política de la fracción emergente de la burguesía les impide en términos materiales afectar sus propios intereses. Ni “empresarios patriotas”, ni altos dirigentes que han acumulado riqueza que les resguardan sus testaferros se van a imponer más impuestos, tampoco van a dejar el lucrativo negocio de las importaciones con dólares subsidiados.

En cambio, aunque en Estados Unidos intelectuales conservadores y empresarios sueñan con una Venezuela neoliberal, es mucho menos factible el ajuste económico reaccionario de la derecha venezolana. Podrán aplicar algunas medidas iniciales, pero una sociedad tan estatista como la nuestra no va aceptar la mercantilización de necesidades esenciales como educación y salud, ni de empresas estatales como PDVSA, menos después de 16 años de proceso bolivariano, que no implicó transformaciones anti-capitalistas no obstante realizó cambios posneoliberales y dejaría una cultura política anti-neoliberal. En caso de su retorno tendría varios enemigos en frente: el chavismo popular, la izquierda e incluso el chavismo oficialista, pero el peor de todos para ellos y ellas: el pueblo trabajador. Para la fracción tradicional de la burguesía y su expresión política es ahora o nunca la transición al neoliberalismo, sin embargo es un gran peligro. Creo que pueden hasta preferir que el chavismo oficialista termine su tarea: el ajuste económico reaccionario y regresar en un contexto de mayor desprestigio del chavismo en su conjunto. Ya veremos qué decisión asumen en el 2016: referéndum revocatorio o no.

Conclusión

En el marco de un sistema electoral que privilegia a los dos bloques políticos mayoritarios y castiga a las minorías, especialmente después de la institucionalización de las llamadas “morochas” con la reforma a la ley electoral del año 2009, es muy complicado que las organizaciones anti-capitalistas que cuestionan el actual (gobierno) y el posible (derecha) ajuste económico reaccionario logren ganar algún curul. No es nada fácil ganar un circuito o al menos quedar segundo en el voto lista de un Estado. Esa circunstancia ocasiona la sedimentación de los dos bloques políticos, evitando el retiro de los sectores subalternos y disidentes. Todos conocemos que dentro del Gran Polo Patriótico existen partidos y organizaciones que a partir de un cálculo electoral y por miedo al retorno de la derecha prefieren continuar legitimando con su apoyo el ajuste económico reaccionario actual. No obstante, aunque muchos amigos y amigas de años de militancia, innegablemente honestos, consideran que se debe votar por el ajuste económico muy malo para evitar el exageradamente malo, nosotros nos atrevemos a sostener que es hora de empezar a votar por opciones electorales anti-capitalistas, que no sigan a la cola de la fracción emergente de la burguesía. Aunque estamos conscientes de la imposibilidad de alcanzar una voz en la Asamblea Nacional anti-ajuste económico reaccionario en las actuales condiciones políticas y electorales.

Sin embargo, lo electoral no es lo esencial, ni debe dividirnos para siempre, ya que los ajustes económicos reaccionarios tienen por un lado u otro la victoria garantizada en diciembre. Lo fundamental es fortalecer nuestras capacidades organizativas autónomas para enfrentar el ajuste económico actual y aquél que ante una probable victoria preparan con mucho descaro los operadores políticos y económicos de la derecha. En las luchas nos tendremos que encontrar hoy o mañana, después que parafraseando al Comandante Ernesto “Che” Guevara: nuestros camaradas desechen las ilusiones y se apresten a luchar nuevamente por el socialismo.

REFERENCIAS

[i] Informe financiero consolidado de PDVSA. Año 2014.

[ii] http://www.mem.gob.ve/preciopetroleo/index.php

[iii] http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp

[iv] Informe financiero consolidado de PDVSA. Año 2014.

[v]http://declaraciones.seniat.gob.ve/portal/page/portal/MANEJADOR_CONTENIDO_SENIAT/

[vi] http://www.aporrea.org/energia/a212509.html

[vii] http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/299564/maduro-estima-que-inflacion-podria-cerrar-este-ano-en-80/

[viii] http://prodavinci.com/2015/07/20/actualidad/el-ajuste-es-popular-por-michael-penfold/

[ix] https://twitter.com/RMarcoTorres/status/649277860088299520

Reinaldo Iturriza y el anticomunismo como discurso cómplice del ajuste económico reaccionario. Por: Omar Vázquez Heredia

El señor Ministro de Cultura, Reinaldo Iturriza, en su último artículo de opinión intenta convertir la lucha de clases en disputa generacional, sosteniendo que “en algunos escándalos he comenzando a advertir la influencia del aspecto generacional…”, aunque después atenúa y dice que no es el único factor que influye termina sosteniendo que en la actualidad se encuentra apareciendo:

“una generación de jóvenes militantes de izquierda, marxistas-leninistas, algunos de los cuales incluso reivindican a Stalin, que no vivió la década prodigiosa que vio insurgir al chavismo (la década de los 90, tan inexplorada, tan poco pensada, tan incomprendida), que vio de lejos los primeros combates del chavismo ya con el control del gobierno, y que obligado a vivir la hora más difícil de la revolución bolivariana, responde con una actitud absolutamente contraria a la audacia: refugiándose en los conceptos elementales del materialismo histórico, en cualquier cosa que le permita lidiar con ese exceso de realidad que es siempre una revolución que atraviesa por circunstancias adversas”

El señor Ministro de Cultura, enla larga cita, mezcla el problema generacional con el uso de conceptos del marxismo como guía para entender la realidad venezolana actual, por supuesto, intentando estigmatizar al grupo de jóvenes ante sus lectores señalando que “incluso reivindican a Stalin”, que son “marxistas-leninistas” y se refugian en el “materialismo histórico”. Es decir, no discute los planteamientos de los jóvenes comunistas ante la política económica actual del gobierno nacional, sino que los intenta caracterizar a partir de su edad y colocando una etiqueta, un rotulo, un cerco que de antemano evita la posibilidad de cualquier dialogo o debate. ¿Quién va dialogar o debatir con unos jóvenes inmaduros que según el señor Ministro de Cultura no padecieron los años 90 y nunca militaron en el chavismo? ¿Quién se va dejar influenciar por las ideas emanadas de jóvenes marxistas-leninistas que reivindican a Stalin? El señor Ministro de Cultura, en su artículo, con ese tono paternal absurdo e incluso ridículo desarrolla una retórica anticomunista, propia del más burdo macartismo: el problema de esos jóvenes es no entender al chavismo y su condición de malos comunistas. Claro, hay comunistas buenos que son aquellos y aquellas que guardan un silencio cómplice o peor entregan un aplauso mercenario ante el ajuste económico reaccionario que en la actualidad aplica el gobierno nacional en el cual funge como Ministro de Cultural el señor Reinaldo Iturriza. El señor Ministro de Cultura al final de cuenta se coloca como objetiva estigmatizar a los jóvenes comunistas para obstaculizar que sus planteamientos tengan una mayor difusión en el pueblo trabajador venezolano.

Nosotros, los jóvenes comunistas, no podemos decir simplemente como dice el señor Reinaldo Iturriza que “no me referiré aquí a las causales de la dificultad. No es mi intención…”, en realidad, ese es el centro del asunto: de dónde provienen las dificultades, qué contexto genera la aparición de un grupo de jóvenes comunistas que cuestionan al chavismo en su conjunto y la política económica en particular. Dice René Zavaleta Mercado que la crisis es una condición de posibilidad para el conocimiento y en Venezuela se encuentra nuevamente develándose la crisis orgánica del capitalismo dependiente, extractivista y parasitario, que entre 2003 y 2008 fue ocultada por un contexto reproductivo del mercado mundial condicionado por el incremento vertical de los precios del petróleo. En la circunstancia actual se evidencian con mucha claridad los límites de la llamada Revolución Bolivariana, una experiencia histórica que mientras tuvo altos precios del petróleo logró articular de forma contingente los procesos de acumulación de capital y atesoramiento externo de capital-dinero de las clases dominantes con la ampliación del consumo de las clases subalternas. Por un lado, entre 1999 y 2012, la burguesía mediante la fuga de divisas se llevó 134.850 millones de dólares, solo referenciando lo registrado legalmente en el Banco Central de Venezuela (Cifras del BCV); en el otro lado se redujo la pobreza medida por ingresos entre 2003 y 2012 desde el 55,1 hasta el 21,2% (Cifras del INE). Sin embargo, con el cambio en el contexto reproductivo del mercado mundial, en el año 2009 y peor entre 2014 y 2015, cuando hubo una contracción lineal del precio del petróleo, se ingresa en una encrucijada en la cual la denominada Revolución Bolivariana prefirió mantener el ritmo de acumulación capital y atesoramiento externo de capital-dinero de las clases dominantes y pagar deuda externa, aplicando un ajuste económico reaccionario.

Un ajuste económico reaccionario que se resume en la reducción unilateral de las importaciones de bienes de consumo final, intermedios y de capital para liberar recursos con los cuales asumir compromisos con el capital financiero mundial y local. Medida que incrementa de manera considerable la escasez de bienes de primera necesidad y afecta directamente a la capacidad de compra de los salarios de la clase trabajadora, deteriorando sus niveles de vida producto de una espiral inflacionaria que algunos analistas en medio del silencio cómplice del BCV la estiman en tres dígitos. Veamos las cifras que respaldan el planteamiento de los jóvenes comunistas. Hasta el tercer trimestre de 2012 se importaron 45.826 millones de dólares, en cambio en el mismo lapso de tiempo en el 2014 las importaciones solo llegaron hasta 35.820 millones de dólares. Un 21,83% menos (cifras del BCV). Por lo tanto, en el mercado interno hay una mayor carencia de bienes de consumo final e insumos para una industria agroalimentaria y de productos de higiene personal que necesita para su reproducción las importaciones, recordemos como Orlando Araujo en su obra Venezuela Violenta la caracterizaba como una “industria artificial e importadora”. Pero, en el 2014, con los recursos liberados ante la contracción de las importaciones PDVSA logra pagar 9631 millones de dólares de sus pasivos (cifras del informe financiero consolidado del 2014), con un precio del petróleo promedio de 88 dólares por barril menor a los 98 dólares por barril del 2013. Un ajuste económico reaccionario, claro e incuestionable: reducen las importaciones deteriorando los salarios y liberan recursos para pagar deuda. No obstante, el carácter de clase se termina de evidenciar cuando en ese año 2014, la burguesía con la complacencia del gobierno nacional fuga capital-dinero por el orden de los 7.074 millones de dólares (cifras del BCV). Todo eso, mientras la Revolución Bolivariana y su socialismo del siglo XXI dejan intacta la estructura tributaria regresiva del país en la cual en el 2014 el IVA representó el 57,5% de la recaudación tributaria y el ISLR solo el 25,29% (cifras del Seniat).

En esa realidad, que probablemente se recrudeció en el año 2015, surgen los jóvenes comunistas denunciando que en Venezuela nunca hubo una revolución, que en la actualidad padecemos un ajuste económico reaccionario, que la mayoría de las importaciones las sigue realizando la burguesía, que pagamos más impuestos la clase trabajadora que las clases dominantes, que el gobierno nacional se encuentra creando mediante las Zonas Económicas Especiales territorios con preferencias fiscales para el capital transnacional violando la Constitución de 1999, que el gobierno nacional desarrolla una política anti-obrera postergando u obligando la firma de contratos colectivos paupérrimos, que el gobierno nacional le acaba de entregar los contratos de suministro de bienes y servicios de Pdvsa a la fracción emergente de la burguesía organizada en Fedeindustria, que el gobierno nacional bloquea las autodemarcaciones indígenas y entrega territorios ancestrales al voraz extractivismo como en la Sierra de Perijá y en el denominado Arco Minero de Amazonas, que el gobierno nacional efectúa despidos arbitrarios en masa como en el mal llamado Ministerio de Ecosocialismo, que a pesar de la Ley del Trabajo se mantiene la tercerización en distintas instituciones del Estado y en la mayoría de las empresas privadas, que algunos personeros del gobierno nacional negocian estatizar la deuda de la burguesía, entre otras situaciones que demuestra el derrotero de la llamada Revolución Bolivariana. Proponiendo, al mismo tiempo, una reforma tributaria progresiva, la estatización del comercio exterior, una auditoria de la deuda externa que pueda llegar incluso a terminar en su desconocimiento parcial, un programa de combate de la tercerización en centros de trabajo estatales y privados, un aumento general de sueldos y salarios, el establecimiento de una red nacional con control obrero de distribución de producto de bienes de primera necesidad, la finalización de gastos no prioritarios por parte del aparato estatal, la definición de un plan nacional de industrialización con gran escala económica y no a través de la fracasada pequeña propiedad comunitaria.

Los jóvenes comunistas no son unos malcriados, ni amargados, ni solitarios aislados, por algo el señor Ministro de Cultura utiliza su valioso tiempo para combatirnos, en realidad vivimos la vida al igual que todo el pueblo trabajador venezolano, con una sonrisa en el rostro y luchando ante las adversidades que nos impone el ajuste económico reaccionario aplicado por el gobierno nacional. Muchos de nosotros nos hicimos comunistas en medio de la retórica de Hugo Chávez, y no como respuesta antagónica al nacionalismo popular del chavismo, cuando dijo que el socialismo era la alternativa al capitalismo (2005), cuando mando a los curas a leer a Marx y a Lenin (2007), cuando incluyó en el libro rojo del PSUV al marxismo (2010),  cuando se auto-declaró marxista en la Asamblea Nacional (2010), allí muchos asumimos que era en serio y empezamos a estudiar y a militar en la realidad venezolana guiados y traduciendo las categorías centrales de la filosofía de la praxis, por eso hoy en nuestra militancia estamos armados de una teoría que nos permite evidenciar que al final de cuenta la gran beneficiada de la Revolución Bolivariana es la fracción emergente de la burguesía local. Señor Ministro de Cultura se puede debatir con argumentos y sin estigmatizar, sin colocarse en un pedestal paternal, inténtelo, aunque es difícil en su caso porque usted representa una voz edulcorada del ajuste económico reaccionario.

El gobierno nacional y la fracción emergente de la burguesía: Una nueva privatización periférica de PDVSA. Por: Omar Vazquez Heredia

La inmensa mayoría de los venezolanos y venezolanas, antes en los años 90 del siglo XX y ahora en medio del proceso bolivariano, se oponen con encono a la privatización integral o parcial de Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA). Esa condición de la cultura política de las clases populares del país, asentada en un rechazo generalizado a las políticas neoliberales, se expresa en los diversos estudios de opinión realizados por las principales empresas encuestadoras de Venezuela, en los cuales se pregunta siempre ¿Usted se encuentra de acuerdo con privatizar PDVSA?

En un escenario caracterizado por una fuerte oposición a la privatización de PDVSA los distintos intentos de permitir el control integral o parcial de la industria petrolera estatal por parte de capital privado transnacional o local, tienen entre las características que se repiten su parcialidad, gradualidad y encubrimiento a través del desarrollo de procesos de “privatización periférica”. La privatización periférica facilita la entrega a empresas privadas de algunas de las actividades relacionadas con las operaciones de extracción, refinación y comercialización de PDVSA. Su capacidad encubridora de la privatización consiste en que no se efectúa una operación de venta de la totalidad o fracción de las acciones de la empresa estatal, con todo el ruido y debate que puede ocasionar una medida de tal magnitud, sino que enmarcados en un discurso modernizador en los años 90 y ahora desarrollista se efectúan contratos con empresas privadas transnacionales o locales para el suministro de bienes y servicios.

En 1991, en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, se inicia planteando la necesidad de modernizar e internacionalizar a PDVSA el llamado proceso de “Apertura Petrolera”, que se desarrolla en tres rondas de negocios hasta el año 1998, permitiendo el ingreso de capital privado a la industria petrolera venezolana mediante los denominados “Convenios Operativos”, que implicaban el suministro a PDVSA de un servicio por parte de empresas privadas fundamentalmente transnacionales y en menor medida locales.

La resistencia ante la privatización periférica de PDVSA y otras medidas neoliberales proviene de la izquierda venezolana, entre ella aquella parte que mayoritariamente se organiza alrededor del liderazgo de Hugo Chávez. Por eso hoy vemos con asombroso y dolor como el chavismo termina desplegando una nueva “Apertura Petrolera”; ahora, con un discurso desarrollista que se orienta a justificar la entrega de actividades constitutivas de las operaciones de PDVSA al capital privado a partir del apoyo que necesitaría para lograr la sustitución de importaciones el llamado “sector privado nacionalista”, los supuestos empresarios patriotas, que como fracción emergente de la burguesía son los verdaderos usufructuarios de la llamada Revolución Bolivariana. El Presidente Nicolás Maduro y Miguel Pérez Abad, con la firma del convenio entre PDVSA y FEDEINDUSTRIA, inician otra nueva privatización periférica de la industria petrolera venezolana, acentuando el proceso de derechización de la Revolución Bolivariana y evidenciando su carácter de clase.

En resumen, mientras se constituyeron empresas mixtas con las transnacionales, se desplazaron a los contratistas de la fracción tradicional de la burguesía y en estos momentos se entrega esos contratos de servicios y bienes a la fracción emergente de la burguesía, al parecer a pesar de todas nuestras esperanzas y luchas la Revolución Bolivariana solo fue y es una lucha inter-burguesa. Ayer en el período puntofijista era evidente la relación orgánica entre gobierno y FEDECAMARAS, ahora en el proceso bolivariano con ese grupo buscadores de dólares subsidiados, licencias de importación, créditos no retornables, contratos y compras estatales que algunos con un descaro ridículo llaman empresarios patriotas y se encuentran organizados en la hermana menor de FEDECAMARAS: FEDEINDUSTRIA.

Es un ajuste económico reaccionario ante la crisis: No hay ninguna “guerra económica”. Por: Omar Vázquez Heredia

El tema fundamental del presente artículo es la forma en la cual algunos funcionarios estatales, entre ellos varios disfrazados de profesores universitarios y hasta peor de intelectuales, encubren un ajuste económico reaccionario que traslada la crisis ocasionada entre otras variables por la reducción del precio del petróleo a las espaldas del pueblo trabajador, empleando una consigna creada en los laboratorios de propaganda gubernamental del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información: la llamada “guerra económica”.

Los ajustes macroeconómicos ortodoxos tienen como medida esencial la devaluación del tipo de cambio, generando un declive de las importaciones y un posible aumento de las exportaciones, buscando un superávit de la balanza de pagos con el cual asumir deuda en moneda internacional (dólares). En cambio, el ajuste económico heterodoxo ejecutado por el gobierno del Presidente Nicolás Maduro se realiza recortando de manera unilateral las importaciones, disimulando la depreciación del tipo de cambio real que ocurre en la actualidad, mientras garantiza el pago de deuda por lo menos de PDVSA y sigue permitiendo la fuga de capital sin efectuar una reforma tributaria progresiva ni estatizar el comercio exterior. Esa contracción de las importaciones incrementa verticalmente la escasez e inflación, desvalorizando la capacidad de compra de los salarios de la clase trabajadora y ocasionando que pequeños vendedores llamados oficialmente “bachaqueros” se aprovechen comprando los productos con precios regulados que son escasos y posteriormente los vendan más caros. Especulación que profundiza los resultados negativos del ajuste económico reaccionario. Es decir, son una consecuencia y no una causa. Veamos las cifras que respaldan mi afirmación y de muchos otros camaradas. Hasta el tercer trimestre de 2012 se importaron 45.826 millones de dólares, en cambio en el mismo lapso de tiempo en el 2014 las importaciones solo fueron 35.820 millones de dólares. Un 21,83% menos (cifras del BCV). Por lo tanto, en el mercado interno hay una mayor carencia de bienes de consumo final e insumos para una industria agroalimentaria y de productos de higiene personal que depende en demasía de las importaciones, recordemos como Orlando Araujo en su obra Venezuela Violenta la caracterizaba como una “industria artificial e importadora”. Pero, en el 2014, con los recursos liberados ante la contracción de las importaciones PDVSA, con un precio del petróleo promedio de 88 dólares por barril menor a los 98 dólares por barril del 2013, logra pagar 9631 millones de dólares de sus pasivos (cifras del informe financiero consolidado del 2014), mientras en ese año 2014 se llevaron en fuga de capital-dinero la burguesía otros 7074 millones de dólares (cifra del BCV). Todo eso, mientras dejan intacta la estructura tributaria regresiva del país, en la cual en el 2014 el IVA representó el 57,5% de la recaudación tributaria y el ISLR solo el 25,29% (cifras del Seniat). En comparación con los impuestos directos, los indirectos son más del doble. La gran pregunta es: ¿Dónde se encuentra la “guerra económica”? Si todavía la burguesía importa el 54,21% del total de las mercancías que provienen del exterior, paga mucho menos impuestos que las clases subalternas, sigue fugando capital a la banca internacional y el aumento de la escasez en lo esencial se origina en la reducción de las importaciones algo que realizó el gobierno nacional a través del Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOEX).

Sin embargo, cuando como pueblo trabajador padecemos el ajuste económico heterodoxo aplicado por el gobierno nacional siempre nos cuestionamos ¿Cómo no tienen dolores de conciencia los farsantes que inventaron y difunden la consigna de la “guerra económica”? ¿Por qué se esconden en ese aplauso mercenario o silencio cómplice aquellos que comprenden la magnitud del ajuste económico actual? Hay una sola respuesta sus intereses concretos los alejaron del pueblo trabajador y se convirtieron en una nueva fracción de la clase dominante. Por eso como parte del pueblo trabajador debemos desenmascarar a la supuesta “guerra económica” y evidenciar que la realidad concreta sufrida en estos momentos es consecuencia de la manera que procesa la crisis el gobierno nacional, planteando que se debe cambiar la política económica desarrollando una reforma tributaria progresiva, la estatización del comercio exterior y creando una red de distribución totalmente estatal con control obrero y popular