Seminario de Marxismo Aplicado. Clase 3. Teoría y análisis de la renta de recursos naturales. Por: Juan Kornblihtt

Este seminario fue organizado por el Centro de Investigación Político Social del Trabajo (CIPSTRA) de Chile en conjunto con el Grupo de Estudios Marxistas (GEM), y que contó con la exposición del profesor de la Universidad de Buenos Aires Juan Kornblihtt.

La Clase 1 y Clase 2 del seminario también fueron publicadas por La Pipa Rota. 

Contenido: Teoría y análisis de renta de recursos naturales.
La renta de la tierra diferencial y absoluta. Los problemas de su medición. Los debates sobre su origen y su impacto en las transferencias internacionales de valor. Los mecanismos por los cuales es apropiada por diferentes sectores sociales. El rol del Estado y las disputas por su apropiación. El vínculo entre el tipo de cambio y la renta de la tierra.

La Pipa Rota invita a visitar la página web de CIPSTRA cipstra.cl/ y a revisar todo el trabajo que vienen haciendo a favor de los intereses de la Clase Obrera. 

Seminario Marxismo Aplicado. Clase 2: Teoría del valor, su cálculo. Por: Juan Kornblihtt

Este seminario fue organizado por el Centro de Investigación Político Social del Trabajo (CIPSTRA) de Chile en conjunto con el Grupo de Estudios Marxistas (GEM), y que contó con la exposición del profesor de la Universidad de Buenos Aires Juan Kornblihtt.

La Clase 1 del seminario fue publicada por La Pipa Rota en: https://lapiparota.wordpress.com/2015/08/29/seminario-marxismo-aplicado-clase-1-epistemologia-y-metodologia-marxista-de-la-investigacion-por-juan-kornblihtt/

Contenido: Teoría del valor, su cálculo.

Las mercancías y las formas del valor. La plusvalía y su transformación en ganancia, interés y renta. La tasa de ganancia como articulador entre el capital individual y el capital total de la sociedad. Los debates sobre la medición empírica del valor y la tasa de plusvalor a escala nacional. El uso de cuentas nacionales por los marxistas. Las diferentes formas de calcular la tasa de ganancia y la implicancia en los debates sobre su tendencia.

La Pipa Rota invita a visitar la página web de CIPSTRA cipstra.cl/ y a revisar todo el trabajo que vienen haciendo a favor de los intereses de la Clase Obrera. 

Seminario Marxismo Aplicado. Clase 1: Epistemología y metodología marxista de la investigación. Por Juan Kornblihtt

Este seminario fue organizado por el Centro de Investigación Político Social del Trabajo (CIPSTRA) de Chile en conjunto con el Grupo de Estudios Marxistas (GEM), y que contó con la exposición del profesor argentino de la Universidad de Buenos Aires Juan Kornblihtt.

El seminario se gestó con el objetivo de aportar elementos conceptuales desde la tradición marxista para su uso en el estudio empírico del movimiento histórico de la sociedad, con especial énfasis en el instrumental metodológico cuantitativo en problemas específicos del desarrollo de la acumulación de capital y el análisis de clases, como herramientas para aportar a la acción política transformadora. En este sentido, se intentó efectuar no sólo una crítica a las teorías sociales dominantes sino también a la tradición que convirtió al marxismo en una estructura ideológica basada en modelos ideales aplicados en forma externa a la realidad.

La Pipa Rota invita a visitar la página web de CIPSTRA cipstra.cl/ y a revisar todo el trabajo que vienen haciendo a favor de los intereses de la Clase Obrera. 

Desarrollo sostenido. Por: Juan Kornblihtt

Una definición muy frecuente de desarrollo sostenido o sostenible es la planteada por el Informe Brundtlandde la ONU: “El Desarrollo Sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.” Se trata de un planteo presentado como crítico de las políticas liberales y neoliberales que proponen que el bienestar provendrá de un desarrollo económico guiado sólo por la ganancia. El objetivo de la ONU, y de quienes lo utilizan, consiste en alentar políticas específicas que garanticen el cuidado del medio ambiente y de los recursos humanos para que no sean destruidos por el crecimiento económico coyuntural y puedan garantizar el crecimiento en el futuro. No se cuestiona, sin embargo, el crecimiento en términos capitalistas. Esta idea no es original, sino que resume una serie de planteos presentes desde el origen de la teoría económica. En la Francia del siglo XVIII, la fisiocracia, una de las primeras corrientes de pensamiento económico, planteaba la necesidad de cuidar la tierra. Por su parte, el keynesianismo alertó sobre la destrucción ambiental y las condiciones de vida degradadas que podían derivarse de un crecimiento económico no controlado por el estado. El ecologismo, en sus diferentes vertientes y utilizando el concepto análogo de “ecodesarrollo”, también se coloca en esa línea de pensamiento.

El desarrollo capitalista se basa en el permanente desarrollo de las fuerzas productivas. En tal sentido, como plantea Marx en el Manifiesto Comunista, la burguesía cumple en sus inicios un rol revolucionario: el desarrollo económico generado implica una nueva capacidad de transformar la naturaleza y por lo tanto libera a gran parte de la humanidad de las trabas naturales, extendiendo la esperanza de vida y generando tecnologías para resolver necesidades sociales. Basta ver los logros de la ciencia en todas sus esferas para comprobarlo. No obstante el mismo mecanismo que estimula el desarrollo económico, la competencia, genera las contradicciones dentro del capitalismo, entre ellas la devastación ecológica. En efecto, en el capitalismo son las empresas privadas las que generan el crecimiento. No lo hacen por altruismo sino por la obtención de ganancias. El principal instrumento de la competencia es la innovación tecnológica, pero cualquier elemento que permita expandir la ganancia capitalista resulta un buen sustituto o un buen complemento de la innovación tecnológica en la competencia económica. Entre ellos se encuentran no sólo las políticas anti-sindicales y los prejuicios de género contra las mujeres, sino también el ataque sobre los medios naturales. La posibilidad de contaminar gratis es, entonces, otra arma de la competencia capitalista. Ríos contaminados, smog., calentamiento global, desaparición de fauna, son sólo algunas de las consecuencias inmediatas, que se manifiestan como ventajas para el capitalista individual y como calamidades para el conjunto de la población. Por ejemplo, la explotación desenfrenada del monte salteño para plantar soja, permitió que un puñado de capitalistas participara de los altísimos precios del mercado mundial, mientras la degradación de la capacidad de absorción del suelo generó las grandes inundaciones de abril de 2006. También podemos incluir en las acciones devastadoras del capital sobre la naturaleza a fenómenos como el Tsunami en el sudeste asiático o las inundaciones en el sur de los EE UU durante 2005. El capital no generó las lluvias o el terremoto, pero sí las condiciones para que su efecto sobre las poblaciones afectadas fuera el que fue: con inversiones adecuadas en infraestructura, sistemas de alerta, evacuación y atención de los afectados, las víctimas se hubieran reducido notablemente.

El concepto de “desarrollo sostenido” toma en cuenta estas consecuencias, pero cree poder evitarlas poniendo freno a la ambición del capitalista individual mediante la acción del Estado, al que suponen un agente neutral. Obviamente, la consecuencia de tal política implica el desarrollo de un vasto sistema de planificación que termine, en última instancia, aboliendo la competencia capitalista y la primacía de la ganancia. Sin embargo, tal cosa significaría la abolición del sistema mismo, que se basa en propietarios privados de medios de producción. Por supuesto, los defensores del desarrollo sustentable no se proponen eso, razón por la cual todo se restringe a logros puntuales que son anulados por los resultados de las presiones competitivas que brotan del corazón del sistema. Así, solucionado un problema, surge otro, sin que el Estado pueda o quiera evitarlo, porque su función principal es, precisamente, ser el garante de la acumulación capitalista. Es decir, del desarrollo que produce destrucción y aniquila el futuro.

El desarrollo sostenido bajo relaciones capitalistas no es más que una utopía. Si el crecimiento económico no estuviese regido por la ganancia, el desarrollo sostenido seria posible. Para ello resulta imprescindible luchar por una sociedad donde la producción sea planificada por el interés racional del conjunto de la humanidad y no por el interés irracional de los capitalistas.
Fuentes: Marx, Karl, El manifiesto comunista, ediciones varias; Sartelli, Eduardo: La cajita infeliz, Ediciones ryr, 2005, Capitulo V “El trabajo no es salud”; Foster, John Bellamy.: Marx’s Ecology, Monthly Review Press; Aguado, Itziar, José M ª Barrutia y Carmen Etxebarria: El desarrollo sostenible a lo largo de la historia del pensamiento económico, X Jornadas de Economía Critica, Barcelona 2006; Callenbach, Ernest: “La ecología”, Siglo XXI, 2003; Brailovsky, Antonio Elio: “Verde contra verde”, Tesis/Norma, Buenos Aires, 1993; Grinberg, Miguel: “Ecofalacias”, Sudamericana, Buenos Aires, 1996; O’Connor, James: “Causas naturales”, Siglo XXI, 1998. [CEICS jukorhtt@yahoo.com.ar]