La mascarada del salario. Por: León Moraria

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Durante treinta y tres años (1983-2016), la devaluación de la moneda se ha cumplido con rigurosa periodicidad. Cada devaluación trae el empobrecimiento de las mayorías nacionales descrito en La Moneda Ladrona, por Domingo Alberto Rangel.

A la pobreza originada en la explotación capitalista, los gobiernos –hasta los que se denominan socialistas y revolucionarios – cada cierto tiempo le aplican a la moneda una dosis devaluacionista que en los últimos 18 años llevó la relación del dólar de 573,00 Bs (1998) a 650.000,00 Bs (2016), con el traído argumento: la devaluación es positiva para la economía. Parecido al argumento de Estados Unidos y la OTAN, referido al necesario bombardeo de las ciudades para proteger a la población civil. El símil se corresponde: ¡Devaluar la moneda y aumentar el salario para proteger a los pobres! Bombardear las ciudades para proteger la población civil.” Todo bombardeo, bien sea a las ciudades o a la moneda, está relacionado con dólares con ruina, miseria, pobreza.

A partir de 1983 la devaluación ha sido para las mayorías nacionales constante factor de empobrecimiento. Pobreza que condujo al “caracazo” y a la salida del gobierno adeco/católico/copeyano/militar. Es la peor política de cualquier gobierno, por cuanto trae como consecuencia inevitable: la pobreza. Después de: devaluación tras devaluación en los últimos 18 años (perdimos la cuenta), las mayorías nacionales son más pobres. El aumento de salario constituye una mascarada ante la inflación incontenible. Devaluar y luego aumentar el salario mínimo, es como apagar el fuego con gasolina. Es una burla a la inteligencia. Devaluación es inflación que, condimentada con aumento de salario, trae mayor inflación. Gran payasada que año tras año realiza el gobierno chavista/militar/ populista/cristero. Política devaluacionista heredada de la llamada Cuarta República, condenada en el discurso, pero, asimilada y ejecutada en la práctica: de esa agua no beberé

Con la devaluación, al campesino le ocurre igual que al asalariado o pensionado que recibe aumento de salario mínimo; pero, dicho aumento no compensa la inflación creciente. Mientras la inflación viaja en jet a la velocidad del sonido, el salario viaja a la velocidad de la tortuga. El producto que el campesino entrega, aumenta de precio, por cuanto es un producto de demanda rígida (papa, plátano, café, yuca), pero no compensa la inflación de las múltiples mercancías que adquiere. Es así, como, el asalariado y el campesino entran en una espiral de empobrecimiento paulatino, indetenible, como consecuencia de las sucesivas devaluaciones.

El campesino, más que productor, es consumidor. Entrega un producto (papa, café, plátano), pero adquiere multiplicidad de productos (alimentos, vestidos, herramientas, materiales para la vivienda, insumos para la producción) todos sujetos a la inflación provocada por la devaluación y el aumento de salario. De esta manera, en la zona rural se repite la misma mascarada del aumento del salario mínimo que padece el obrero en la ciudad. El campesino no recibe salario, paga salario por la mano de obra que necesita para la producción. ¿Cómo puede el campesino planificar la producción si cada semana aumenta la inflación y cada tres meses ocurre el demagógico aumento del salario mínimo? ¿Entiende señor presidente Maduro porqué el motor de la producción agrícola no arranca, ni puede arrancar, mientras no se estabilice la moneda, se controle la inflación y se le dé estabilidad al salario?

En 18 años el gobierno chavista ha demostrado no entender estas cosas sencillas, elementales y, por no entenderlas, condujo a la ruina, la caficultura, actividad económica que había sido base de la economía nacional antes de la llegada del petróleo. De igual manera provocó la ruina de la ganadería, la cría de aves, la producción de huevos, de azúcar, arroz, maíz y productos de la dieta alimentaria que suministraban la materia prima para la agroindustria. ¿Cómo es posible que no haya salsa de tomate? Desapareció de los estantes la tradicional salsa “Pampero”.¿Desaparecerá la “¡Maicena Americana gran producto nacional, de Heliodoro González!” como decía – hace sesenta años – la letra de la publicidad musical en Radio Reloj Continente, Radio Rumbos o Radiodifusora Venezuela?

Ese rotundo fracaso del gobierno creó la escasez que se transformó en HAMBRE. Las grandes movilizaciones de masas del pasado 26 de octubre en Caracas y capitales de estado fueron convocadas por el HAMBRE. El mérito de la convocatoria la tiene el HAMBRE, así como también, el mérito es de la falta de medicinas y de servicio de salud en los hospitales y de tantas y tantas cosas que estamos padeciendo. La MUD quiere atribuirse un mérito que no le corresponde.

El gobierno está acorralado por el HAMBRE. Aterrorizado por el HAMBRE que ha creado, y ello lo lleva comete error tras error. Los errores del gobierno son como las piezas de dominó cuando se colocan paradas y en hilera, si se empujan, comienzan a caer una tras otra.

Presidente Maduro, pedir el REVOCATORIO no es violencia. Exigir la elección de gobernadores no es violencia. Salir a manifestar y protesta contra el HAMBRE no es violencia. Los pueblos no generan violencia. El único ente que genera violencia es el Estado. La violencia es potestad del Estado. La defensa de los pueblos contra la violencia que genera el Estado, es un derecho. El derecho a la rebelión, el derecho a la insurrección establecido en la Declaración Universal de los derechos humanos (1789); Declaración de las Naciones Unidas (1948); Declaración de independencia de los Estados Unidos (1776); La Constitución Nacional (1999); Los Acuerdos de La Haya. La única violencia que existe en Venezuela, la crea y la impone el gobierno chavista/militarista: LA VIOLENCIA DEL HAMBRE. “¡Hambre es hoy el grito nuevo!” HAMBRE fruto de las erróneas políticas económicas del gobierno.

Las mayorías nacionales no están haciendo uso del derecho a la insurrección y a la rebelión. Están haciendo uso de la norma pacífica establecida en la Constitución Nacional: Referendo Revocatorio. ¿Qué quiere o qué busca el gobierno chavista? ¿Qué las mayorías nacionales se arrechen e incendien el país por los cuatro puntos cardinales? ¡Maduro, no provoque a las mayorías nacionales! Lo único que las tiene contenidas es la esperanza en el REVOCATORIO. Si le birlan el REVOCATORIO ¡Agárrese de la brocha, porque le van a quitar la escalera! La MUD es una minoría burguesa sin poder de convocatoria. Las multitudes que manifiestan, salen convocadas por el HAMBRE, no por la MUD.

No es posible que los guardianes de la democracia sean el Vaticano y los militares. ¿Acaso hay algo más antidemocrático que la clerecía y los militares? ¿Diálogo administrado por la clerecía y los militares? ¡Tamaña incongruencia! Desde hace tiempo venimos diciendo:

De las academias militares ni de los seminarios,

Salen demócratas ni mucho menos revolucionarios.

Octubre 29 del 2016

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