Venezuela y el dilema de la renta petrolera: Entrevista a Juan Kornblihtt

Hemisferio Izquierdo: En un perspectiva de largo plazo: ¿cuáles son los principales elementos que explican los ciclos de auge y declive de la economía venezolana?

JK: Está claro que para pensar la economía venezolana lo primero que aparece es que es una economía basada en la exportación de petróleo, esto no es una novedad, los ciclos económicos siguen los precios del petróleo y de la renta petrolera, pero lo importante para pensar en una economía nacional es qué rol juega esa renta petrolera, y de qué forma los ritmos de la economía venezolana siguen esta renta. La perspectiva más común es pensarlo desde una mirada nacional, cómo que el problema es qué hace el Estado, qué hace la burguesía y los diferentes sectores sociales con la renta petrolera. De ahí la idea de que los problemas de Venezuela fueron consecuencia de que se administró mal la renta, o que va a manos de una burguesía que dilapida la renta. Esta perspectiva tiene tiene el problema de que pierde de vista la unidad mundial.

En realidad lo que ocurre en Venezuela es que la renta petrolera, que es una masa de riqueza que paga el que importa el petróleo, principalmente Estados Unidos, ahora un poco más compartido con China, que cede riqueza porque está comprando una mercancía que proviene de un medio de producción natural que eleva la productividad del trabajo, y eso hace que se pague una riqueza extraordinaria. Ese valor que ceden los capitales que importan petróleo, que cede el conjunto del capital mundial, busca ser recuperado de alguna manera. Y entonces lo que aparece como un problema de una burguesía o un Estado rentista que se mueve con el ciclo del petróleo, en realidad es parte de la unidad mundial del capital, y lo que observamos es cómo en Venezuela el capital recupera esa renta.

En términos históricos lo que aparece en Venezuela es la radicación de industrias (automotriz, siderúrgica, alimenticia, químicas, predominantemente extranjeras, y junto con estos una burguesía comercial proveedora de estos capitales más grandes, que pese a tener una productividad muy baja van a obtener no sólo una ganancia normal, sino incluso extraordinaria operando dentro del país. Los ciclos de la economía ligados al petróleo son parte de una unidad mundial en la cual Venezuela obtiene una ganancia extraordinaria, una renta, por tener propiedad territorial sobre un bien como el petróleo con una productividad alta, pero que después opera el resto del capital para recuperar eso que perdió.

Los ciclos económicos van a estar marcados por un auge de esa forma de apropiar la renta en la década del 60 y 70 con un muy fuerte crecimiento industrial, donde el Estado por un lado apropiaba renta con la estatización del petróleo, para después permitir que esta sea apropiada por otros capitales mediante diversos mecanismos: proteccionismo, subsidios, estímulo de obra pública y demás. A esa etapa expansiva, le sigue de la mano de la caída de los precios del petróleo un colapso general de la economía en la década del 80 y 90. Ese colapso provoca la destrucción de capital, ya que Venezuela es uno de los pocos países donde no solo hay poco crecimiento sino que hay destrucción de capital sin mediar una guerra. Lo que pasa en la economía es que ese capital industrial va quedando cada vez más obsoleto, con una productividad cada vez menor, junto con una creciente superpoblación relativa o población sobrante para el capital. Lo que marca las décadas del 80 y 90 es un intento de re-apropiar la renta pero ya no sosteniendo todo ese capital, sino concentrándola en empresas multinacionales petroleras y sacándola del país sin mediar el sector industrial. Lo que aparece en ese período es la extranjerización de PDVSA (1) con la privatización parcial de algunas áreas de negocios y, frente a la caída del precio del petróleo, un fuerte endeudamiento externo para sostener parte de la actividad económica, con más preeminencia del sector financiero y de servicios. A lo que se suma un fuerte crecimiento de la desocupación, la pobreza, y una brusca caída salarial.

Hemisferio Izquierdo: ¿Cuál fue la particularidad del ciclo económico que llevó a la victoria electoral del chavismo?

JK: Como venía diciendo, la caída de los precios del petróleo produce una fuerte crisis en el año 89 lo que en términos sociales se expresó en el “Caracazo”. En la década del 90 hay un ciclo de expansión internacional, privatizaciones y endeudamiento que va a colapsar nuevamente en el 2001. Entre el 2001 y 2003-2004 hay un proceso de disputa por la renta en un contexto de crisis, que va a ser el primer momento del chavismo, y después vendrá el crecimiento exponencial del precio del petróleo. Este crecimiento es expresión de la crisis mundial que se agudiza a partir de 2001 y vuelve a estallar en 2008, que produce una fuerte expansión en China por el estímulo a la demanda por parte de Estados Unidos dinamizando la suba del precio del petróleo y del conjunto de las materias primas. Esto hace que, mientras el resto del mundo está en crisis, en América del Sur se produzca un intenso crecimiento económico. En el caso venezolano esta expansión tiene como correlato que, dado el colapso de la forma de apropiar renta por parte del sector industrial desarrollada en los 60s y 70s, el crecimiento de la renta no vuelve a generar un despliegue del entramado industrial, sino que aparece una nueva forma de apropiar renta.

Si tuviera que decir cuál es la particularidad del chavismo, es que se enfrenta a una fuerte expansión de la renta pero su base social ya no es el proletariado industrial de los 60-70s, sino básicamente población sobrante, y cuando decimos población sobrante puede sonar despectivo pero es sobrante para el capital. El capital en su desarrollo mundial por el proceso de tecnificación va generando una población desempleada o empleada en condiciones de cuentapropismo, con niveles de vida muy bajos que no logran reproducir su fuerza de trabajo mediante su salario. Eso fracción se expandió muchísimo en Venezuela, y cuando vuelve a crecer la renta de la tierra esa base social, mediante su lucha, empieza a obtener transferencias, subsidios, planes sociales, empleo público, que le permiten acceder a un nivel de consumo que no los saca de la pobreza pero que representa un incremento grande respecto a niveles de consumo anteriores. Crece el gasto social dado que el chavismo establece una nueva forma de apropiación de la renta re-estatizando la empresa petrolera, lo que lleva a un conflicto con parte de la vieja gerencia y parte de las empresas que estaban metidas dentro de PDVSA. La re-estatización en realidad es una renegociación de contratos, porque se va a establecer un sistema de empresas mixtas con empresas extranjeras y con capital privado. No es que desaparece el capital privado en la explotación petrolera y en los pozos, en tanto estos están operados por empresas extranjeras en forma mixta con PDVSA. Pero es una renegociación que incrementa la masa de recaudación del Estado y de transferencias al consumo.

Hemisferio Izquierdo: ¿Destacarías algunas transformaciones estructurales relevantes de parte del chavismo con respecto a gestiones anteriores?

JK: En principio lo que se ve es una fuerte expansión del consumo social sobre la base de transferencias de ingreso directo o de empleo público no vinculado al entramado industrial. Con este crecimiento se expande el mercado interno. Pero cuando se analiza sobre qué bases se multiplica el mercado interno se observa un cierto resurgimiento del entramado industrial pero sin una muy fuerte recuperación de la tasa de ganancia industrial. Es más, muchas empresas empiezan a quebrar ya que no les resulta rentable producir localmente, por lo que empieza a ser negocio es la importación. Se importan casi todos los insumos y la maquinaria, ya que Venezuela no tiene producción de capital fijo. Expropian, se importa, pero incluso el entramado de consumo de bienes intermedios crece muchísimo porque no se produce localmente. El grado de participación de la industria nacional es muy bajo, incluso en un punto clave como los alimentos. Casi todos los granos e insumos de la alimentación son importados. El maíz por ejemplo, que es base de la alimentación, es importado. La cebada para la cerveza es importada.

Entonces se va estableciendo un entramado por el cual, aunque exista un sector industrial que aparenta ser como un nuevo proceso de industrialización similar al de la década del 40 o al de las década del 60 y 70, en realidad tiene muy poco peso. Porque incluso aquellas empresas que producen localmente, automotriz, alimenticias, algunas químicas, producen con insumos importados. Y se expande cada vez más la importación directa. Algunas de esas empresas quiebran por falta de rentabilidad, y son estatizadas.

Entonces, ¿hay un cambio estructural en términos de avance del estado sobre la producción? No. Si hay un avance en el sentido de la renegociación o la estatización de PDVSA con los nuevos convenios. Pero vuelven a establecerse convenios con empresas extranjeras. O sea, es una nueva correlación de porcentajes en la asociación con las empresas extranjeras pero se vuelve a establecer una relación con ellas bajo la creación de empresas mixtas, en la cual hay empresas de todo el mundo: francesas, alemanas, japonesas, italianas. El entramado de empresas extranjeras es grande.

Hay estatización de algunas empresas claves, como servicios telefónicos o algunos bancos, y el caso de SIDOR (2). Pero en general ceden sus acciones a cambio de que se las paguen, con algún conflicto de por medio, pero se las terminan pagando. Y en el caso de SIDOR, que sería la más industrial, es una empresa que estaba siendo vaciada sistemáticamente, pero cuando es estatizada no hay ningún incremento en la productividad ni inversión en capital y se establece una estructura de una industria que sigue siendo muy ineficiente y que tiene que ser sostenida con subsidios y transferencias por parte del Estado.

Eso mismo ocurre con el sector agrario donde producen ciertas expropiaciones de algunas tierras que no estaban puestas en producción porque la fertilidad es baja y porque era más barato importar los alimentos que producirlos localmente. Pero una vez que se ponen en producción esas tierras con cooperativas y estructuras comunales es con una pequeña escala. Lo cierto es que la productividad es tan baja que la única forma que tiene de sostenerse es a través de subsidios. Entonces lo que aparece como un supuesto cambio hacia la estatización, reproduce una escala de producción y una productividad muy baja que solo es sostenible mediante la transferencia de renta. Por ese lado no hay cambio estructural.

Cuando uno trata de ver cuál es el cambio que produce el chavismo, se observa que efectivamente lo que permite su popularidad es sobre todo el aumento del consumo y todos los mecanismos de transferencias hacia el consumo con el empleo público y el incremento de la educación. Pero la educación es muy masiva y no orientada a un fortalecimiento de ofertas educativas orientadas a la producción científica y la industria porque no hay un sector que reclame eso. Es más que nada un incremento que aparece vinculado a la contención de la pobreza, producto no del chavismo, sino del proceso histórico venezolano asociado al colapso de la economía. Sin embargo en toda la fase de crecimiento de la renta no se transforman las bases materiales que generaron esa situación.

Lo que se hace fundamentalmente es transferir renta a través del tipo de cambio como principal mecanismo, desplazando a la intervención estatal, aunque existan estatizaciones e impuestos no es la presión fiscal la principal forma de transferencia de renta. Esto implica, por decirlo en términos llanos, que el dólar esté muy barato, artificialmente barato, mecanismo que existe en todos los países que exportan materias primas, pero que en Venezuela llega a niveles mucho más altos ¿Esto que implica? Qué el sector que exporta pierde plata porque por cada dólar recibe menos de la moneda local, menos bolívares en el caso de Venezuela. Y eso no es que la renta desaparece, sino que va a parar al importador, que cuando tiene que comprar dólares los compra muy baratos, o va a parar al que fuga capital del país, porque cuando tiene que comprar dólares para sacarlos del país los compra muy baratos, y también, residualmente, al que viaja al extranjero, a Miami o a pasear. Sobre todo, el que interesa es el sector importador y el sector que fuga capital.

Hemisferio Izquierdo: ¿Qué otras repercusiones tiene esta particularidad del período chavista?

JK: En el caso de la expansión del consumo, tiene su contraparte en un fuerte crecimiento de las importaciones. Pero importaciones que, aunque el Estado tenga un porcentaje, no es el principal sector que se beneficia. El principal sector es el privado, y dentro del privado, el que encabeza la asignación de dólares, quien recibe más dólares, es el capital extranjero. Y empresas que fugan sus ganancias. Esto sin tener en cuenta las petroleras.

Después, se multiplica todo un sector de la burguesía, digamos comercial-local, que ya sea que importa parte para producir localmente (alimenticias como Polar, que importa casi todos los insumos y produce en base a maíz), y un montón de pequeñas empresas que operan en el negocio de la importación de productos chinos de todo tipo.

Entonces, ¿qué es lo que ocurre en la economía venezolana? Se da una muy fuerte expansión del consumo de una fracción de la clase obrera pero sin transformar la base material que le permite consumir. Es decir, no es que estén empleado en capitales productivos, sino que están empleados ya sea en estos nuevos capitales comerciales y de servicios que apropian renta con el tipo de cambio sobrevaluado, ya sea en el Estado, que expande abismalmente el empleo público no vinculado a ningún entramado productivo.

Estos sectores de la clase obrera que apropian parte de la renta a través del consumo, aparecen en contradicción con la fracción de la burguesía que quiere apropiar la renta a través del tipo de cambio. Y eso aparece como una disputa con el Estado “mediando”, en realidad es una “unidad”. Unidad que produce, aunque parezca contradictorio, una fuerte conflictividad social, pero donde, por ejemplo, el capital importador necesita del consumo masivo para realizar su ganancia. Porque al importar bienes para apropiar renta precisa venderlos en el mercado interno y que esto reproduzca su ganancia. Entonces lucha por una mayor cantidad de renta, y la obtiene a través del control de cambios que supuestamente es la negación de darle la renta. Sin embargo, cuando se analiza la información estadística publicada por el gobierno se obtiene que la mayor parte de la renta se entregó a través del tipo de cambio, y se entregó a empresas multinacionales y pequeños capitales que importan. Y esas transferencias sólo pueden realizarse si el otro sector, que supuestamente es al cual sostiene el populismo y al cual estos sectores de la burguesía están opuestos, reciben transferencias para poder ser empleados.

Tanto es así que cuando se observa el nivel salarial, y el nivel de generación de capacidad de consumo de los capitales que emplean obreros, los salarios son muy bajos y los niveles de pobreza son muy grandes. Al analizar cuanto tendrían que haber pagado de salarios los empresarios durante el período chavista para que la población no fuese pobre, hubieran perdido un 30 o 40% de sus ganancias. Esto significa que los capitalistas para vender los productos que importan requieren que el Estado entregue parte de la renta al consumo, consumo que ellos no pueden generar con lo que pagan de salarios.

Lo que aparece en el chavismo es una situación permanentemente conflictiva, que está expresando expresando una forma de apropiar renta en un contexto de fuerte expansión. Estamos hablando de que en los momentos de auge se establece una unidad conflictiva donde el crecimiento del consumo va de la mano del crecimiento de las ganancias vinculadas al sector comercial que apropia renta. Luego, una parte importante de esta renta se fuga, porque remite utilidades a sus casas matrices o se colocan en paraísos fiscales como apareció ahora con los Panamá papers.

El chavismo expresa esa unidad.

Hemisferio Izquierdo: A partir de este diagnóstico, ¿qué margen hay en la actualidad para superar esta lógica altamente dependiente de la renta petrolera?

JK: Esta unidad era sostenible en un contexto de crecimiento de la renta petrolera. Conflictivamente, porque nunca dejó de haber conflicto, esa unidad se reproduce, el chavismo logra reelegirse, supera intentos de golpe. Porque en esa conflictividad tiene con qué sostener la unidad: hay crecimiento económico, expansión del nivel de vida, altas ganancias.

Lo que empieza a pasar es que con la agudización de la crisis mundial la caída del precio del petróleo hace insostenible esa unidad. En el 2009 se salva un poco la situación con endeudamiento externo. Se toma deuda de China, que en realidad es adelanto de compra de petróleo, adelanto de renta petrolera. Con la caída del precio petrolero el conflicto se agudiza, empieza a ser cada vez más violento, pero sin superación. La disputa puede ser presentada muy esquemáticamente así: el planteo de los sectores opositores es que toda la situación es por el despilfarro de los políticos que, al satisfacer intereses de sectores corruptos ligados al ejército y a la “boliburguesía”, malgastan la riqueza. Del otro lado, el gobierno afirma que el problema es la burguesía especulativa y monopolista que hace una guerra económica al pueblo, se queda con la renta y deja en crisis al país. O sea, no es que esté en crisis sino que hay una guerra.

Esas dos miradas colocan externamente la relación entre lo económico y lo político. O sea, colocan por un lado los sujetos sociales y por otro las bases materiales. Lo que no ven es que las alternativas que proponen uno y otro expresan lo mismo. Es decir, la burguesía importadora que apropia renta, que sostiene la oposición y que ataca al chavismo, no tiene alternativa. Lo que propone es devaluar la moneda, achicar el gasto, reducir la demanda interna, y con esto se enfrenta a atacar su propia base de reproducción, porque necesita que se mantenga el consumo para apropiar la renta. Del otro lado, el chavismo se plantea que el problema es la burguesía que apropia renta, pero toda su política, cada vez más evidentemente, es para transferir riqueza a estos sectores: sobrevalúa la moneda y le entrega dólares baratos para reproducir esa unidad.

De esta forma el legado del chavismo es la profundización del colapso petrolero y del sector industrial no petrolero de los 80s y 90s, ya que termina de hundirse el entramado industrial local. Cada vez más es un país que depende del todo de las importaciones. Por eso hay hay un punto en el cual si no hay dólares, no hay casi ningún producto y lo que aparece es la escasez.

Entonces, así inmediatamente no aparece nada como superador, es más, lo que se ve es que las alternativas en pugna son expresión de la crisis, y como expresión de la crisis lo que empieza a aparecer es mayores niveles de pobreza, destrucción de capital y el problema de una población sobrante sin renta para contener. Empiezan a aparecer enfermedades crónicas, epidemias, hambrunas y un conflicto social muy agudo porque esa población no encuentra bases materiales para reproducirse. De la mano de esa población también hay un montón de capitales que tampoco encuentran bases para reproducirse, es toda una fracción de la pequeña burguesía que entra en crisis y que es la que más se radicaliza en este proceso.

Hemisferio Izquierdo: ¿Qué alternativas visualizas ante este escenario?

JK: Hoy frente a la crisis lo primero es no quedar presos de ninguna de esas dos falsas alternativas que hacen a la unidad que mencionaba. Después, no sacrificar la lucha por la reproducción de la fuerza de trabajo en nombre de un proyecto. Los liberales van a decir “no me pidas aumento de sueldo, sacrifica tu nivel de ingreso en nombre de un ajuste que después redunda en crecimiento”, y el gobierno va a decir “no me hagas ninguna huelga, no pidas aumento de sueldo ni nada más porque estamos en guerra y entonces tenés que apoyarme”, y eso implica que en esa unidad se realiza el ajuste.

Lo que está por delante en potencia es enfrentar el ajuste, la unidad se expresa en un conflicto entre oposición y gobierno, pero la población obrera es la principal ajustada en esa disputa.

Ahora, en perspectiva, el primer punto es identificar el problema. Si uno tiene mal diagnosticado el problema con falsas dicotomías, como que esto fuera una lucha entre una transición al socialismo que no logra avanzar frente a un capitalismo, o que es un capitalismo con rostro humano preocupado por el mercado interno frente a un capitalismo neoliberal, entonces se dificulta la acción política de la clase obrera.

Lo siguiente es que cualquier acción política tiene que surgir de las propias tendencias de la sociedad en la que se vive, no pueden ser utópicas. Si planteamos una acción política como hacer otra economía, otra sociedad, podría ser muy lindo, podríamos pasar horas discutiendo, pero tiene que basarse en las potencias que tiene delante. Cuando se observa la economía nacional, efectivamente la potencia que se tiene es una transformación de la estructura industrial que va quedando cada vez más obsoleta por una transformación del mercado mundial que hace que las brechas de productividad sean cada vez más grandes, y que entonces la apropiación de la renta pase cada vez menos por el entramado industrial.

Entonces aparece como necesidad no dilapidar renta, tanto aquella apropiada por empresas privadas extranjeras para valorizar capitales petroleros a nivel mundial, como aquella apropiada vía importaciones por un montón de pequeños capitales ineficientes y que pagan salarios muy bajos. Y cuando digo pequeños capitales incluyo a empresas multinacionales como la Toyota, ya que la planta de Toyota en Venezuela tiene la menor productividad de todas sus plantas en el mundo, porque tiene protección y subsidios, entonces una planta con la menor productividad del mundo obtiene una rentabilidad normal.

Para esto, en un proceso de avanzada, es necesaria la estatización del comercio exterior. Hay una tendencia a que eso ocurra porque en la propia crisis, el Estado va abarcando cada vez más rubros de importación, al tiempo que muchos capitales quiebran. Pero como es una avance parcial lo que termina ocurriendo es que el Estado importa cosas, pero después cuando va a venderlas, las vende baratas a empresas ineficientes. Por ejemplo el Estado importa maíz para dárselo a las empresas productoras de alimentos, importa cebada para venderla barata a las cerveceras, importa autopartes para venderlas baratas a automotrices ineficientes.

Lo mismo ocurre cuando se estatiza. Se conforma una pequeña empresa, por ejemplo cuando se produce chapa barata subsidiada, pero esa chapa va al sector automotriz o a la construcción que son sectores privados. Entonces, esa potencia que está, que es avanzar sobre la propiedad privada, realizada parcialmente no deja de ser un mecanismo de transferencia de renta.

Si hay alguna perspectiva, que igualmente no es idílica sino que es compleja y que hay que pensar a fondo, es avanzar en el control de la renta y la propiedad del capital en manos de la clase obrera para superar esta supuesta dicotomía que se establece entre el gobierno y la oposición, o el Estado vs. el mercado, cuando en realidad son una unidad, y en esa unidad hay que reconocer la necesidad de la clase obrera de avanzar tanto sobre la propiedad segmentada del Estado como la propiedad fragmentada del capital. Ahora bien, eso implica una ruptura con el personal político de cada uno de los sectores y no es algo fácil, porque el chavismo ha logrado establecer un vínculo con las masas, que ahora está en crisis, sobre la base de que el Estado garantizaba gran parte de su consumo. Además hay que ser consciente de que detrás del gobierno está el ejército, con lo cual cualquier acción política que busque romper con la fragmentación de la propiedad estatal y todos los negocios acordes implica la conciencia y la predisposición a romper con un sector militar muy fuerte.

(1) Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA)

(2) Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (SIDOR)

* Juan Kornblihtt es argentino, investitgador del CONICET y profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional General Sarmiento. Ha investigado las particularidades del ciclo económico en América Latinoa con foco en la renta de la tierra y el desarrollo industrial.

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