Venezolanos combaten el hambre comiendo mangos

El fantasma de la hambruna que asedió a Europa durante la primera mitad del siglo XVII y que fue mitigado gracias a la papa, hoy parece perturbar a los cientos de venezolanos que salen a trabajar todos los días, para obtener sustento. En esta ocasión las personas se aferran a comer mango para sustituir una, dos o hasta las tres comidas que los altos costos y la escasez le han arrebatado.

Y es que el reciente salario mínimo integral de 33.636 bolívares decretado por el Presidente Maduro, el pasado 1º de mayo frente a una cesta básica cuyo valor es de 203.943,95 bolívares(según el último reporte del Cendas en marzo de este año), representa una diferencia titánica.

“Es una lucha diaria”, afirma Ediht Colina, con fuerza en su voz y brillo en sus centelleantes ojos verdes, las dificultades para mantener a sus 10 hijos, cuyas edades van de los 17 años a 3 meses de gestación, no le han borrado todavía la sonrisa del rostro.

“Todavía logramos darle las tres comidas a los muchachos casi todos los días, sin embargo, ellos siempre tienen hambre, porque si hago arepas para el desayuno o la cena le toca una pequeña a cada uno, por eso se la pasan comiendo mango !donde ven una mata no la pelan!, yo también les hago su jugo de mango para que no se me debiliten”.

Ediht es ama de casa, el único sueldo que percibe su hogar es el de su esposo, Gustavo Fernández, quien gana Bs. 28.000 mensual en la venta de pastelitos en el que trabaja desde las 5:00 de la mañana en el barrio Las Trinitarias.

Nosotros siempre comíamos mango porque por aquí hay muchas matas, pero ahora con lo difícil que es conseguir la comida y lo poquito que nos alcanza la plata todos comemos mango el triple de lo que lo comíamos antes y así está mucha gente que conozco”, afirmó con resignación en su rostro.

Situación similar relata Lucina Alfonso, quien recoge cada mañana las alfombras de mango que le dejan las matas del patio de su casa: “ Antes uno botaba una parte, y los mejores los ponía en la cerca para que se los lleve el que pase, pero ahora todo está tan duro que no hay un día que no venga algún vecino a pedirme su bolsita de mango, para acompañar la arepa o el plátano que a muchos les toca comerse solos”.

Ciudadanos entrevistados por el equipo reporteril de Versión Final aseguran que en esas ocasiones en las que se les acabó el dinero y no tienen para comprar la cena o el desayuno, el mango se convierte en su salvador.

Los pro y contra

María Alejandra Villalobos, nutricionista en el área de hemodiálisis, informó que la ingesta de esta fruta tropical es muy benefiociosa para el ser humano, sin embargo, comerlo en exceso puede ser contraproducente.

“El mango es una fruta que se clasifica como un súper alimento, porque tiene todas las vitaminas y los minerales, pero está contraindicado en caso de personas que padezcan diabetes porque el azúcar de la fruta eleva mucho la glicemia del paciente diabético. Lo mismo pasa en el caso del paciente obeso, porque el mango aporta muchas calorías al organismo”, explicó Villalobos.

La especialista detalló que la cantidad de mango que debe ingerir el individuo promedio va a depender del estadonutricional de cada persona, pero que lo más recomendable tanto en niños como en adultos es comerlo de dos a tres veces por semana.

Villalobos enfatiza que el consumo de esta fruta tropical no debe sustituir la proteína animal o vegetal que son vitales para el ser humano. “Si se va a sustituir una porción de pollo por mango, ahí se está consumiendo carbohidrato, porque la fruta es un carbohidrato, no se debe suprimir el consumo de proteína porque consumirla permite que se genere masa muscular, evita la desnutrición proteica entre muchas otras cosas”, advierte la experta.

¿Un remedio temporal?

La alianza del zuliano con el mango puede ser permanente, ya que pese a que en este momento hay cosecha de la fruta, Werner Gutiérrez, ex Decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia (LUZ), indica que “el mango es una planta que tiene un ciclo de producción de frutas durante todo el año, sin embargo, tiene algunos picos de producción: el primer pico se da durante los meses de abril y mayo, y el segundo durante agosto y septiembre

El especialista resalta que en otrora, debido la disponibilidad de divisas en el país la tendencia se inclinó hacia el consumo de frutas importadas, como la manzana, pera, entre otras, pero que en la actualidad el bajo poder adquisitivo y los altos costos, han hecho que la gente se refugie en ingerir esta fruta tropical.

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