UNETE da un paso a la derecha. Por: Roberto Yépez (Opción Obrera)

El muy esperado Consejo Nacional de UNETE se realizó entre el 17 y el 19 de mayo de los corrientes. Según los estatutos de la central sindical la segunda instancia de decisión por debajo del Congreso Nacional, y obviamente, no cumpliendo los requisitos para ello.

Con una representatividad bastante espuria manifestada en unos 40 delegados, donde ni la Comisión Electoral estuvo presente, los convocados por Marcela Máspero aprovecharon sus condiciones de cayapa para imponer los deseos de su líder en “ser la voz de los trabajadores” para salir del gobierno colocándose al servicio de los planteamientos que en ese sentido expresan la derecha y más en concreto la MUD.

Cualquier viso de independencia política de la UNETE frente a las posiciones burguesas del chavismo o de la MUD, fueron echadas por la borda para expresarle apoyo a una Marcela Máspero que se presentó inicialmente para renunciar a su “representatividad” en la central sindical y luego cambiarla a “unos días de permiso”, todo en aras de propiciar el “cambio que el país necesita” pues se debate entre “el hambre y la pérdida de la salud” ante la escasez de alimentos y medicinas.

Para la nueva UNETE la crisis del país no es la del capital que refleja, cada vez más, su tendencia a la caída en la tasa de ganancia y por tanto se afinca en la clase trabajadora para extraerles más plusvalía desconociendo, con el apoyo del gobierno “socialista” bolivariano, contrataciones colectivas, tercerizando y despidiendo y suspendiendo trabajadores, sino un mero quiebre del “rentismo” por las políticas “erróneas” y “equivocadas” del gobierno de Maduro que, para ellos que caracterizan política y económicamente la crisis, es un problema ético y autoritario ante la corrupción imperante y la presencia militar en cada instancia ejecutiva del gobierno y de las empresas del Estado, casi un calco de lo que plantea la MUD para promover sus ansias de poder. El capital y sus manifestaciones de dominación y crisis, bien gracias.

Que para tal caracterización política hayan recurrido Marcela Máspero y su séquito a PROVEA, de la mano del abogado laboralista Humberto Decarli, conocido articulista de El Libertario, expresión mediática del anarquismo político en el país y mampara de la ONG que ve con simpatía los avances políticos de la MUD y que alienta sus expresiones guarimberas como “anti autoritarismo”, no resulta extraño, y como reza el dicho que los mochos se juntan para rascarse, ahora El Libertario-PROVEA es la expresión política de una central sindical que se reclamaba clasista, autónoma e independiente para postrarse a los salvadores de “la patria” y el país: la derecha y la MUD, porque lo importante en atacar es el Estado, pero como les resulta imposible derrumbarlo, entonces dirigen sus esfuerzos hacia el Gobierno por su papel autoritario, corrupto y explotador en la creencia que otro gobierno, que en lo absoluto es el de los trabajadores, no lo será por sus mejores planteamientos “democráticos” y “éticos”, aunque con lo de explotador no tengan forma ni manera de evitar tragarse el sapo.

El documento presentado por Decarli, que el Consejo Nacional de UNETE termina avalando en abierta contradicción con el otro también presentado por Ricardo Galindez de El Topo Obrero y opuesto al primero por el vértice, en ninguna parte hace alusión al papel explotador del empresario privado, todo lo contrario, lo minimiza, porque en el mismo, el equivalente explotador del Estado, a instancias del nuevo ideólogo de Marcela Máspero, es inmensamente superior. Brillan por su ausencia, obviamente, las consignas relativas a elevar, en cantidad y calidad, el depreciado valor del salario o la acción directa de la clase obrera en el monopolio del comercio exterior o de la estatización y centralización de la banca; pedirles que renieguen del pago de la deuda externa e interna habría sido como mucho con demasiado. Al anarquismo político que le resulta inviable la destrucción del Estado que reclaman enfrentar, por aquello que toda organización conlleva en su seno alguna forma de autoritarismo, lo que le queda es condenar al gobierno por mampuesto ya que, a según, enfrentando a éste resolverían su eterna contradicción, con el único inconveniente que en lo absoluto le plantean para ello a la clase obrera independencia política sino sometimiento a los que asumen hoy mayoritariamente esa bandera: la derecha y la extrema derecha representada en la MUD, una manifestación exacerbada del autoritarismo.

El Consejo Nacional de UNETE aprobó la mar de las contradicciones ante las intervenciones realizadas. Su objetivo no fue, como quisieron hacerlo ver Marcela Máspero y sus seguidores, para relanzar la UNETE sino para conferirle a ella que de aquí en adelante pueda hablar en su nombre ajustándose a los planteos de la MUD. Ni las quejas de sus propios seguidores, en que las posiciones de la UNETE revisten más importancia que las posiciones que pudiera asumir individualmente sus voceros, fue considerada y la cayapa lo impuso. Bajo ese criterio veremos de aquí en adelante a Marcela Máspero como vocero de UNETE pidiéndole a los trabajadores apoyar el referendo que convoca la MUD, reclamar una cesta ticket para los jubilados como la propuesta por aquella en la AN a cambio de exigir un salario mínimo igual a la cesta básica familiar, o refrendar la propiedad de las viviendas entregadas por la GMVV con su traslado a la banca hipotecaria privada del país.

Hoy más que nunca están al día los planteamientos jamás publicados por la dirección de UNETE en septiembre de 2014. Documento hecho público en el Consejo Nacional para dar visos de democratismo. Hoy más que nunca el movimiento obrero debe asumir la independencia política perdida con la cooptación chavista para aceptar la de la MUD, y ser la referencia anticapitalista que puede intervenir en la crisis del capital por una salida propia de los trabajadores haciéndoles pagar la crisis a los que la causaron: los capitalistas.

Los que defendimos la independencia política de la UNETE en el seno del írrito Consejo Nacional debemos de aquí en adelante trabajar unidos para desmontar todas y cada una de las intervenciones que Marcela Máspero asuma en nombre de la UNETE plegada a apoyar las de la derecha. Y ese trabajo en equipo debe llevarse inclusive con los que no asistieron, previendo lo que pasaría sin estar de acuerdo en ello, por temor a desbaratar la UNETE si asistían. La UNETE no ha cambiado un ápice luego de esta reunión, está en los que defendemos su autonomía, independencia política y el clasismo, volverla a su cauce original para plantearnos el gobierno de los trabajadores y con ello el socialismo

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