Revocar a Maduro y apoyar una candidatura de izquierda independiente. Por: Simón Domingo Tenorio

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La pesadilla que vive la Clase Obrera venezolana es terrible y, peor aún, continuará. Al ajuste económico reaccionario endosado por el gobierno, se suma un desastre eléctrico que también es de su autoría. Se cuenta y no se cree: Venezuela, uno de los países con mayor potencial energético del mundo (el país no solo cuenta con recursos naturales para generar energía hidroeléctrica sino también termoeléctrica, eólica, solar, mareomotriz, entre otras) hoy es afectado por un racionamiento eléctrico administrado por quienes produjeron la debacle. Maduro y su camarilla intentan echarle la culpa al cambio climático. Sin embargo, en 2010, cuando el país sufrió también dificultades de generación, fueron invertidos cuantiosos recursos que resultaron malversados. Solo un ejemplo es el famoso caso de los llamados “bolichicos” (empresa Derwick Associates) quienes, entre otras cosas, importaron unidades chatarras vendiéndolas al Estado como nuevas.

En fin, el caso anteriormente mencionado demuestra que el gobierno no solo no inició una “transición al socialismo” (como señalan algunos pseudointelectuales de “izquierda” sin la menor vergüenza), sino que hizo involucionar al capitalismo venezolano. Veamos.

En términos económicos, el apoyo a la ineficiente pequeña propiedad produjo un exterminio de la ya débil industria venezolana, es decir, una destrucción de las fuerzas productivas. Hoy día, Venezuela sigue siendo solamente competitiva en el mercado petrolero. Asimismo, la sobrevaluación cambiaria durante todo el chavismo permitió llenar a mas no poder las arcas de las empresas trasnacionales (14 de las 15 empresas que obtuvieron más ingresos en divisas fueron trasnacionales). El país parece haber pasado por una guerra, sin embargo, el gobierno desde 1999 despilfarro lo correspondiente a 12 planes Marshall.

En términos políticos, el gobierno de Maduro ha intentado resquebrajar la democracia burguesa venezolana (obviamente por derecha). La anulación del poder de la Asamblea Nacional (por intermedio del TSJ), independientemente de que sea la derecha tradicional quien haya ganado las elecciones y pretenda aplicar su política, representa un retroceso a las reglas del juego democrático-burgués. No se está yendo a una revolución, sino a un régimen que hace parecer progresista a la “IV República”. Sin duda alguna, como expresamos en un artículo anterior, el gobierno de Maduro encaja perfectamente en la categoría que Marx definió como “el lumpenproletariado en las cumbres del poder burgués”.  Se trata de ladrones cuya racionalidad es acumular a partir del erario público sin importar lo que se lleven por delante.

Ante un régimen de carácter delincuencial como el de Maduro, una democracia burguesa es progresiva para la Clase Obrera. Por eso, los obreros venezolanos debemos apoyar, sin ningún tipo de complejos, todo el proceso que conlleve a un referéndum revocatorio que permita la salida de Maduro y su camarilla. Dicho proceso está enmarcado en la constitución burguesa de 1999 y, aunque sea la derecha tradicional quien haya tomado la iniciativa de su llamamiento, la consigna por la realización del referéndum no es una consigna propia de derecha, sino una oportunidad para que la Clase Obrera manifieste su rechazo contra el gobierno.

Con un 80% de la población adversa a su gestión, el referéndum revocatorio provocaría la salida de Maduro del poder y el llamado a nuevas elecciones. En dichas elecciones la Clase Obrera debe apoyar aquella candidatura que levante las banderas de su independencia política con un programa científico unitario. De lo contrario, la única alternativa que tendrá será votar nulo.

En la actualidad, de las organizaciones obreras clasistas, solo el Partido Socialismo y Libertad (PSL) cuenta con tarjeta electoral para presentarse en las elecciones. De esta manera, dicho grupo tiene encima la gran responsabilidad de agrupar entorno a una candidatura unitaria al resto de los grupos de izquierda.

Con respecto al programa científico unitario ya lo hemos manifestado con anterioridad: Debe desarrollarse un proceso de concentración y centralización de capital en manos de la Clase Obrera, es decir, un proceso de industrialización a escala en base a nuestras ventajas comparativas que permita el desarrollo más potente de nuestras fuerzas productivas. Creemos conveniente para su configuración el apoyo de los diferentes compañeros investigadores marxistas y partidos obreros que a nivel internacional entienden la necesidad de que surja una alternativa verdaderamente revolucionaria en Venezuela.

simondomingotenorio@gmail.com

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