De nuevo, sobre petróleo y ley del valor. Por: Rolando Astarita

En una nota anterior (aquí) critiqué la afirmación del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de que el precio del petróleo es determinado a voluntad por EEUU. Sostuve que esta tesis es teóricamente insostenible e incapaz de explicar las evoluciones del precio del petróleo (y otras mercancías). Como era de esperar, la nota provocó críticas de defensores de la tesis “los precios son decididos por los monopolios”. Es que no se trata solo de las concepciones estatistas burguesas del estilo Chávez o Kicillof, sino también de un amplio espectro de economistas de izquierda, que van desde el populismo moderado al trotskismo, pasando por castristas, stalinismos diversos y el tercermundismo. En otras notas del blog, y en mis libros, traté de explicar la importancia que tiene esta cuestión para la comprensión del sistema capitalista y su crítica.

Si bien no veo que se haya respondido a estos argumentos, los defensores de la tesis “los precios son decididos a voluntad” siguen imperturbables. Un ejemplo es el texto que me han enviado por estos días, “¿Por qué baja el precio del petróleo?” de José Castillo, economista y dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina (http://www.uit-ci.org/index.php/noticias-y-documentos/3-crisis-capitalista-mundial/1008-ipor-que-baja-el-precio-del-petroleo). Publicado en Junio de 2015, en su presentación se afirma que conserva toda su actualidad para explicar por qué bajan los precios. El escrito es revelador de las formas en que se sostiene una idea contra viento y marea.

Teoría del valor

La idea central de Castillo es que en el caso del petróleo, por tratarse de un insumo estratégico, la oferta y la demanda no cuentan: “….seríamos ingenuos si aceptáramos que el precio de un insumo tan estratégico como el petróleo se define por “el juego de la oferta y la demanda”, escribe. O sea, Castillo afirma que la ley del valor trabajo no tiene vigencia para el “producto estratégico” llamado petróleo. Para entender por qué, es necesario tener presente que esa ley solo se impone a través de la competencia, esto es, por la guerra de precios y las variaciones de la oferta y la demanda. ¿Por qué ocurre de esta manera? Pues porque los productores son propietarios privados de los medios de producción, y su conexión se da a través de “cosas”, de mercancías, que se comparan en el mercado. Por eso, en la sociedad productora de mercancías los productores “pierden el dominio de sus propias relaciones sociales”, como explica Engels en el Anti-Dühring(la parte económica del libro fue revisada por Marx). Y agrega:

En esta sociedad “[c]ada cual produce para sí con los medios de producción que casualmente  tiene y para su individual necesidad de intercambiar. Ninguno de ellos sabe cuánta necesidad de su artículo está llegando al mercado, cuánta de ella se necesita y usa realmente; nadie sabe si su propio producto va a encontrar una necesidad real, si va a poder cubrir costes, y ni siquiera si va a poder vender. Reina la anarquía de la producción social. Mas la producción de mercancías, como cualquier otra forma de producción, tiene sus leyes características, inherentes, inseparables de ella, y sus leyes se imponen a pesar de la anarquía, en la anarquía y a través de la anarquía. Estas leyes se manifiestan en la única forma de conexión social que subsiste, a través del intercambio y se imponen al productor individual en forma de leyes constrictivas de la competencia. (…) Se imponen pues, las leyes sin el concurso de los productores, contra los productores, como ciegas leyes naturales de su propia forma de producción. El producto domina a los productores” (pp. 268-9, énfasis agregados).

El pasaje resume el nudo de la crítica de El Capital al mercado. La objetividad de la ley del valor trabajo consiste precisamente en esto, en que los productores no dominan al mercado, sino este los domina; por eso las leyes se imponen “como leyes ciegas naturales”. Y esta imposición, esta constricción, solo puede abrirse paso a través de la competencia. Por eso, cuando Castillo afirma que una mercancía básica como el petróleo no está sometida a la competencia, está diciendo que aquí esa “ley ciega del mercado” dejó de actuar. Obsérvese además que, dado que el petróleo entra directa o indirectamente en la producción de todas las demás mercancías, la ley del valor trabajo deja de funcionar en general. Con el agregado de que hay que preguntarse por qué el capitalismo solo maneja el precio del petróleo. ¿Por qué no los precios del mineral de hierro, el cobre, el gas, los semiconductores, el aluminio, el maíz, la soja, el acero? ¿Cuál es el límite? Lo importante ahora es subrayar la consecuencia teórica que se desprende de la afirmación de Castillo. Esta es la cuestión central que debería poner entonces a discutir, dado que, formalmente, dice referenciarse en la teoría de Marx. Pero nunca logramos que se vaya al fondo del tema.

Evidencia empírica

Recurrimos a textos clásicos porque pensamos que tienen actualidad para interpretar el presente. Y el anterior pasaje de Engels (o de Marx) encaja justamente en lo que ha sucedido con el petróleo y con otras muchas mercancías, tales como minerales y productos agrícolas. Embarcadas en la competencia, las empresas ampliaron la capacidad productiva respondiendo a un intenso proceso de acumulación centrado en China. En la misma China también hubo sobreacumulación y sobreinversión (ver aquí y aquí). “La naturaleza de la producción capitalista consiste en producir sin tener en cuenta las limitaciones del mercado”, dice Marx enTeorías de la plusvalía (t. II, p. 446). Es lo que ocurrió en muchas de las principales ramas de la economía mundial. Hasta que sobrevino el freno de China, y otros países, los mercados se vieron saturados, se desató la guerra de precios y la caída de las ganancias. Los datos empíricos apoyan esta explicación sobre el petróleo. Hubo una suba fuerte de la producción de crudo en EEUU (desde 2006 a 2014 aumentó de 6,6 millones de barriles diarios a 11,6 mb/d). En consecuencia, las importaciones de EEUU bajaron sustancialmente. Otros países también aumentaron la producción, aunque en menor medida. De conjunto, la oferta global mundial pasó de 90,5 mb/d en el primer trimestre de 2013 a 95,5 mb/d en el cuarto trimestre de 2014, y a 96,9 mb/d en el cuarto trimestre 2015 (OECD IEA). ¿Qué dice Castillo de esto? Pues que “la producción de petróleo no se ha modificado sustancialmente en los últimos tres años”, y cita BP World Statistical Review, de junio de 2014. Sin embargo los precios del petróleo empiezan a caer precisamente en junio de 2014. Entre junio y diciembre de 2014 experimentaron la tercera mayor depreciación semestral de los 24 años anteriores. ¿Por qué no dice esto al momento de presentar un dato de junio de 2014 para explicar la fuerte caída desde junio de 2014?

Lo mismo con respecto a la demanda. La economía de China se desaceleró; también la de Rusia y Brasil. A lo que se suma la crisis europea y de Japón. De manera que la evolución de la demanda global fue 90,7 mb/d en el primer trimestre de 2013; 94 mb/d en el cuarto de 2014 (o sea, una oferta por encima de la demanda entonces de 1 mb/d) y 95 mb/d en el cuarto de 2015 (o sea, una oferta por encima de la demanda de 1,9 mb/d). ¿Qué dice Castillo de esto? “No se modificó la demanda”, afirma, y de nuevo cita el artículo de junio 2014. Es su manera de sacar del radar la sobreproducción y la consiguiente guerra de precios. En una palabra, desaparece la anarquía del mercado por el simple recurso de borrar los datos.

Por supuesto, el  petróleo no fue una excepción. Hubo fuerte inversión en muchas ramas y ahora hay sobreproducción y sobreacumulación. Y como lo señalaba Engels, los movimientos de precios dominaron a los productores. Así, por ejemplo, en abril de 2014 José Martins, el director ejecutivo de Vale, aseguraba que el mineral de hierro no iba a caer por debajo de los 100 dólares la tonelada. Hoy cotiza a 40 dólares, y no se sabe si seguirá para abajo. Los mercados de materias primas se saturan y caen ventas y precios. Lo mismo sucede hoy con los teléfonos inteligentes, computadoras, tabletas, semiconductores, equipos de energía alternativa y tantos otros. Y muchos de estos productos son tan esenciales como el petróleo.

No hay ley del valor porque EEUU y Arabia Saudita lo deciden

Según Castillo, dado que la ley del valor trabajo no determina el precio del petróleo, ¿qué es lo que lo determina? Pues la simple voluntad de EEUU y Arabia Saudita. “Para nosotros, lo determinante es el acuerdo entre el imperialismo norteamericano y Arabia Saudita. Tiene como objetivo favorecer a los países imperialistas o a sus grandes socios ante una crisis mundial que no cede”. Después de haber borrado los datos de producción y demanda, tiene el camino allanado para enunciar una explicación que no demuestra. Estamos en el mundo del “ultra imperialismo” estadounidense, que se ha confabulado con Arabia Saudita (¿o le ha dado la orden a “la colonia”?) para establecer un precio del petróleo acorde con sus necesidades, y la de sus socios. Así, lo determinante es la política, al mejor estilo del conocido señor Dühring, que creía decir algo muy importante y “de izquierda” cuando explicaba los fenómenos económicos por causas políticas. Que es lo que hacen Maduro, y tantos otros. Por eso, al texto de Castillo se le aplican las mismas preguntas que he formulado en la nota sobre la teoría del valor “a lo Maduro”, y que siguen sin respuesta.

Precisemos también que el hecho de que Castillo coincida con el enfoque del nacionalismo burgués en un tema central, la explicación del valor, tiene como efecto ubicar el conflicto en términos nacionalistas: EEUU y Arabia Saudita perjudican a “los no socios del imperialismo”. Las cuestiones de clase están desaparecidas. Es tercermundismo burgués, o pequeño burgués, en estado puro. Por eso el ataque a la teoría del valor no es inocente. Ni es simple ignorancia. La teoría del valor trabajo es el fundamento último de la independencia del trabajo frente al capital. No es casual que el “marxismo nacional” necesite sustituir, a cualquier precio, a Marx por Maduro.

Interludio: el argumento de la “geopolítica”

Aprovecho esta nota para responder brevemente un argumento que he visto circular en las redes, en oposición a mi nota sobre la teoría Maduro del valor. Alguien dijo que sostener que la ley del valor rige para los precios del petróleo es desconocer la relevancia de la geopolítica en la economía mundial.

Sinceramente, no encuentro pie ni cabeza a este argumento. Para dar un ejemplo: la construcción del canal de Suez obedeció, en buena medida, a razones geopolíticas, y además alteró relaciones geopolíticas. El canal se inauguró en 1867, cuando Marx publicaba El Capital. ¿Debería haber revisado en las siguientes ediciones la teoría del valor aplicada al transporte marítimo, so pena de no darle importancia “a la geopolítica”? El planteo es absurdo. Después de construido el canal, los precios del transporte seguían determinados, en lo fundamental, por los costos de producción. Lo mismo podemos decir del canal de Panamá. Y en general, de cualquier otro emprendimiento en el que participe el Estado, o sea fomentado por este, por razones geopolíticas, o de cualquier otro tipo. En el caso del fracking, el Gobierno de EEUU lo apoyó con recursos y subvenciones porque le interesaba emanciparse de las importaciones. Pero esto no anula que los precios del petróleo están determinados por las mismas leyes que rigen los precios para toda otra mercancía que se produce para el mercado. Precisamente ahora que los precios caen por debajo de 50 dólares el barril, gran parte de la producción por medio del fracking enfrenta graves dificultades.

Leyes objetivas y sociales

Hemos visto que la cuestión del valor y los precios está en la base de la crítica del marxismo. Partiendo de esa ley se trata de demostrar que las contradicciones del capitalismo y sus estallidos –las crisis- o los efectos de sus leyes –polarización social, desocupación estructural, etcétera- son inherentes a su naturaleza. En otros términos, las crisis no son creadas por simple decisión de una fuerza todopoderosa–ahora Washington decidió que los precios bajen, que China disminuya su demanda; antes determinó que Lehman quiebre, y así de seguido- sino el resultado de las leyes del sistema. La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia intenta explicar esta cuestión. Por eso, las crisis (la industria del petróleo, la minería, y otras, atraviesan una profunda crisis) no son contingentes. La idea de que son contingentes se asocia, inevitablemente, a la imagen de un dios que decide teleológicamente la marcha de la economía mundial. Pero si esto es así, el capitalismo podría dominar sus contradicciones. La creencia en un “ultra-imperialismo” todo poderoso y omnisciente (conoce las necesidades de la demanda, las condiciones de la oferta, determina precios según su voluntad, etcétera) tiene esta raíz. Aceptar esta visión significa rendirse a lo arbitrario. Es engañar a la gente acerca de la raíz social de los problemas fundamentales que padece (desocupación, inseguridad, salarios que no alcanzan, etcétera). Por eso, los planes de salvación del capitalismo basados en acciones providenciales del Estado, o en la exaltación del voluntarismo, que constituyen la sustancia del tercermundismo, tienen como base el rechazo de la idea de que existen leyes objetivamente sociales. Como dije antes, las defensas de tesis “a lo Maduro” no son políticamente inocentes. Aunque se enuncien desde posiciones supuestamente radicales.

Textos citados:

Engels, F. (1968): Anti-Dühring. La subversion de la ciencia por el señor Eugen Dühring, México, Grijalbo.
Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s