La frontera, la clase, los estados y la revolución socialista. Por: CSR-El Topo Obrero

Durante las últimas semanas se han desarrollado una serie de hechos políticos que han dominado la escena nacional y buena parte de la continental suramericana siendo ellos el resurgir de la discusión sobre la reclamación del Esequibo por parte del gobierno venezolano y con mucho mayor intensidad y profundidad el cierre de la frontera colombo venezolana en la parte del Táchira y más luego por la Goajira.

Estas dinámicas políticas impuestas por el gobierno venezolano tienen connotaciones y efectos diferentes sobre la población del País, pero aparejadas en un desarrollo desigual y combinado, que es en esencia sobre contra quién se dirigen ambas, complementadas y aparejadas en tiempo y espacio con la llamada OLP.

BREVE SÍNTESIS HISTÓRICA

La frontera colombo venezolana, tanto la del Táchira como la de la Goajira y la de los llanos apureños, han sido históricamente una suma de realidades muy dinámicas y donde hasta hace unos lustros, eran los venezolanos quienes viajaban al otro lado para traerse productos fundamentalmente de origen textil y en menor cuantía alimenticios. Esa realidad ha cambiado drásticamente pero con una característica y es que el “contrabando”, fundamentalmente de alimentos y gasolina, en cuanto el primero es en doble sentido: los alimentos se exportan ilegalmente a Colombia y en su mayor parte se vuelven hacia territorio venezolano, mientras la gasolina solo se contrabandea en un solo sentido.

UN PROBLEMA CON DOS CARAS

El “problema” del contrabando vamos a tratarlo en dos planos, que son parte de un todo: el de alimentos y el de la gasolina. El de la gasolina tiene vieja data, un cálculo de una década puede ser exacto, puesto que el mismo se produce por varias razones como son el congelamiento del precio de la gasolina en Venezuela y el congelamiento de la paridad cambiaria a 6.30 Bs. por dólar y en cuánto los alimentos subsidiados y/o con precios congelados, son un problema pues los mismos tienen un precio establecido en referencia al dólar fantasma de 6.30 por dólar, mientras que en el mercado paralelo se venden al precio, hoy de 700 y algo por dólar, una pelusa de diferencial.

El gobierno nacional había podido “convivir” con el contrabando de gasolina porque el mismo por un lado beneficia a una oligarquía de este lado y del otro de la frontera y el único afectado era el fisco nacional que se desangra por la producción de gasolina a precio subsidiado, pero que el pueblo no lo siente como problema, puesto que el suministro del combustible hasta ahora no le ha fallado, pero otra cosa es el de los alimentos. Mientras el gobierno contó con un barril de petróleo a más de 100 dólares, el contrabando no era ningún problema puesto que con tan solo ordenar al Banco Central pagar las cuentas, se podía importar o simular importaciones y todo arreglado, pero el problema se empieza a agravar con la baja de los precios petroleros que achica la capacidad del estado de subsidiar los alimentos, pues todos los sectores burgueses mantienen el llanto para recibir su parte de la renta petrolera; Al mismo tiempo el gobierno mantiene su política de graduar los aumentos de precios lo que genera nuevos roces con los sectores burgueses que ven en las fronteras su oportunidad de vender a un precio mucho mayor a los precios regulados. Este accionar de la burguesía importadora, industrial y comercial genera un problema y es el del progresivo agravamen del desabastecimiento aunado a los precios “especulativos” y descontrolados en todos los productos y bienes que se expenden en el país.

El gobierno empieza a vivir el vía crucis de la caída de su popularidad y control de las masas. Empieza a temer un estallido social y de allí que apela a la militarización coyuntural del país ante las acciones de saqueo de comercio que se producen en algunos puntos al sur, oriente y occidente del país. Por más que desarrolla discursos inculpando a otros de los problemas existentes, su base social se desprende y el gobierno ve en esto la posibilidad real de la pérdida de las elecciones del próximo 6D.

Como mecanismo de autodefensa Maduro saca de la manga el “As” de la reclamación del Esequibo bajo el pretexto de la explotación de petróleo en la zona marítima en reclamación por parte de la Exxon Móbil y grita por todo el Orbe que el imperialismo se ha confabulado para robarnos el territorio en reclamación, pero nada dice de las empresas extracto mineras que laboran en tierra firme, también en reclamación, por parte de empresas imperialistas y también chinas. Algo avanza el gobierno, pero no es lo suficiente para resolver su debilitada imagen, por lo que entonces saca otro “AS” y es la llamada Operaciones para la Liberación del Pueblo (el vigésimo segundo plan antidelictivo desarrollado en 15 años de gobierno), el cual le levanta, por lo menos momentáneamente, de manera sensible la imagen, pero el principal elemento generador de descontento en el pueblo sigue vivo y es entonces cuando se decide aplicar el cierre de fronteras, ante la situación de que el gobierno colombiano no estaba cumpliendo acuerdos previos para regular la venta de alimentos y gasolina provenientes de Venezuela.

La excusa para lanzarse a cerrar la frontera es la celada en la que caen heridos 3 guardias nacionales. Los resultados se sienten de manera inmediata en las bombas surtidoras de gasolina, donde desaparecen las colas; los alimentos empiezan aparecer en las estanterías de los supermercados, el gobierno se siente fortalecido por la opinión del pueblo y se anima a ampliar el cierre de fronteras en todo el estado Táchira, extendiendo la medida al Zulia y a Apure. Un efecto de esta acción gubernamental es que la inseguridad social ha disminuido por ella y por la suma de los operativos de la OLP en la frontera. Estos resultados animaron al gobierno a dar un segundo paso y es el de cerrar los puestos fronterizos por el estado Zulia. Los primeros resultados fueron similares a los del Táchira.

EL FRACASO DE DOS POLÍTICAS

El cierre de la frontera es demostración del fracaso de dos políticas basadas en el capitalismo, es decir en la maximización de la ganancia, sobre la base de la apropiación de la plusvalía generada por la clase obrera. Del lado colombiano, es una burguesía atada a los designios del imperialismo norteamericano y de este lado, otra burguesía con alguna mayor capacidad de libertad política, pero que igual que su gemela neogranadina no rompen con el carácter semicolonial de los 2 países. ¿Qué del lado de la frontera colombiana hay mayor miseria que en la venezolana?, ello tan solo es el reflejo de economías basadas históricamente en rubros diferentes: el uno agropecuario y minero extractivo y la segunda petrolera y minero extractivo, que generan ingresos diferentes y por lo tanto la una tiene menos capacidad dentro del capitalismo de distribuir riquezas que la otra, aparte de los niveles de desarrollo de las luchas obreras y populares que presionan un distinto reparto de la riqueza generada por la clase.

El fracaso del chavismo por generar un aparato productivo suficiente para cubrir las necesidades internas y exportar y en segundo lugar desarrollar la participación de la clase obrera y el pueblo revolucionario en todos los niveles de decisión política, es consustancial con su concepción burguesa – capitalista del desarrollo del país, basado en la propia constitución nacional, que defiende la propiedad capitalista como la predominante y determinante en el país y es que en la época imperialista, ninguna burguesía colonial o semicolonial puede ya garantizar, ni la independencia político económica, donde no existe, ni el mejoramiento de las condiciones económicas y sociales a los sectores explotados y oprimidos de la población.

El cierre de las fronteras es un paliativo de corto plazo, pues la dinámica capitalista se va a imponer, ante tamañas ganancias que genera este tipo de comercio que ha sido usado por la burguesía desde su propio nacimiento durante la colonia y que llevó a España a entregar el monopolio del comercio externo de Venezuela con Europa a los Welser, banqueros alemanes, medida que fracasó, como ha de fracasar el cierre de las fronteras, por la reiterada ley del capitalismo de obtener la máxima ganancia con la menor inversión en el menor tiempo posible. ¿Que estamos hablando de “bachaqueros” y pimpineros de a pie? El capitalismo se reproduce así mismo a cada momento. Es la norma de que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante, que nos empuja a reproducir los mecanismos de comercialización que generan los mayores réditos en el menor tiempo posible.

Esto solo puede ser combatido por el conjunto de la clase obrera desde sus organizaciones de clase, sumando a las organizaciones populares no cooptadas por la “dinámica de mercado”, para formar un frente donde destacar, bajo la dirección de la clase organizada, a los mejores militantes y luchadores sociales, a los más sacrificados, para dar la batalla contra el bachaquero y pimpinero de a pié, pero de manera fundamental contra el bachaquero dueño de los medios de producción y de los dólares para importar y de los “pimpineros” con raíces en el gobierno, que contrabandean decenas de miles de galones de gasolina en tanqueros o desde bombas gasolineras en la frontera con mangueras que van directo a la frontera. El gobierno no puede combatir de manera efectiva el contrabando de gasolina, ni de los alimentos y las medicinas, pues es el mismo gobierno el que está aliado con los sectores burgueses que realizan tales tareas. Solo la clase obrera puede realizar estas tareas, desde sus organizaciones de base, sean sindicatos u otros…. y la Clase está en capacidad de desarrollar una propuesta solución, solo tiene que proponérselo construyendo una dirección político sindical acorde a las tareas históricas del momento, tal y como lo hizo entre los años 2003 – 2004, luego del golpe de estado del 11A y de su extensión con el lockout patronal del 2D, que barrió con la dirección contrarrevolucionaria de la CTV que dio nacimiento a la UNETE.

LA DEPORTACIÓN DE COLOMBIANOS Y LAS BURGUESÍAS LATINOAMERICANAS

El cierre de fronteras vino aparejado con una razzia policíaco militar inculpando a los pimpineros y bachaqueros (con el agravante de ser colombianos) de ser el frontal de los paramilitares y los culpables del contrabando de gasolina y el desabastecimiento en Venezuela. Por las redes digitales se colaron incipientes ataques xenófobos. Un millar y algo de colombianos fueron deportados “por indocumentados” y unos 5.000 se fueron “solitos” por los caminos verdes o por el puente Simón Bolívar. La burguesía colombiana, quizás temiendo un éxodo masivo de colombianos en forma de retorno, pegó “cuatro gritos al cielo” por la violación de los “derechos humanos” de sus compatriotas y pareciera que le dio resultados, pues el gobierno se frenó en seco y no siguió deportando “indocumentados”. La alharaca ha continuado, pero sin mayores efectos reales. Ahora denuncian la violación del espacio aéreo por parte de aviones venezolanos, a lo que Maduro ha respondido que es un “falso positivo”. El cierre de fronteras, la deportación de “indocumentados” y la aplicación de la OLP, aunque medidas coyunturales que no resuelven el problema de fondo del llamado contrabando de extracción, si le han servido al gobierno para recuperar “base social” de manera puntual, que nadie puede asegurar que sus efectos lleguen al 6D.

Maduro, consciente que tiene el sartén por el mango, ha reiterado que está dispuesto a sentarse a conversar con Santos sin condiciones, mientras este señala que solo si Maduro cumple sus condiciones, se sentará a negociar, pero lo cierto es que mientras tanto y en medio de los balazos verbales, las burguesías latinoamericanas agrupadas en UNASUR y el CELAC vienen realizando su trabajo de tratar de rebajar las tensiones entre los gobiernos colombiano y venezolano y alcanzar que negocien sus diferencias y negociar significa ceder de parte y parte. Las cancilleres de ambos países, se reunieron el pasado 12/09 en Quito, a instancias de Unasur y el Celac, llegando a algunos acuerdos que se los iban a presentar a sus respectivos presidentes.

LOS BACHAQUEROS Y EL PODER ECONÓMICO DETRÁS DEL TRONO

El gobierno había venido vendiendo el producto que los culpables del desabastecimiento y el contrabando de gasolina eran los bachaqueros colombianos y por allí se fue formando una línea de opinión en el pueblo. Pocos nos atrevimos a señalar que en primer lugar los bachaqueros no podían ser los responsables del bachaqueo ni de la escasez de productos, pues para ello se requerirían grandes capitales, de los cuales carecían. Oficialmente tan solo por la frontera del Táchira se comercializaban de manera ilegal unos 10 millones de litros de gasolina, que cubrían más del 90% de los requerimientos del Norte de Santander y eso ateniéndonos a las cifras oficiales publicitadas. Así mismo se nos dice que el número de bachaqueros estaba en el orden de 6.000. Si sacamos las cuentas tenemos que cada bachaquero debía contrabandear 1700 litros diarios en bidones de 20 litros, da que tienen que transportar unos 84 bidones diarios, que a dos por viaje, requeriría días de 42 horas, sin comer, ni hacer pipí, ni nada.

La campaña cojeaba por varios flancos, pues todos sabemos que el “bachaqueo” se realiza frente a los ojos de la Guardia Nacional Bolivariana que cobra su “impuesto de salida”, cuestión reseñada en estos últimos días en el portal oficioso APORREA; por otro lado que en el tráfico de gasolina y alimentos estaban involucrados agentes de varias nacionalidades, que aprovechaban la oportunidad de hacerse de unos muy buenos bolívares en un corto tiempo. Ya se había denunciado que en la ciudad de San Cristóbal existían puntos de compra – venta de gasolina al detal que luego era transportado por volúmenes hacia Colombia. Pero lo más interesante son las últimas informaciones aparecidas en el propio portal Aporrea que anuncian la detención de varios barcos, entre ellos el famoso “Negra Hipólita” contrabandeando decena de miles de litros de gasolina (50.000 para ser más exactos) y no desde cualquier gasolinera de la frontera a través de una manguera que va a dar a territorio colombiano, sino desde la propia refinería de Cardón en el estado Falcón. Solo alguien con suficiente capital y excelentes contactos dentro de la propia refinería de Amuay puede realizar esta operación, que desde hace semanas se había denunciado su existencia, lo que confirma lo que hemos señalado de que en el contrabando de la gasolina están grandes capitales de Venezuela y Colombia y que el mismo no se va a acabar con un simple “cierre” de fronteras.

El mismo problema se nos presenta con los alimentos. El gobierno otorga miles de millones de dólares para importar el 70% de los alimentos que se consumen en el país, pero como ha demostrado el economista Manuel Sutherland, simpatizante del gobierno, es imposible entender la escasez de alimentos sino partimos del hecho de que existen graves irregularidades en su importación, a lo que debemos sumar en la comercialización de los mismos, así como en el área de producción y distribución cuando se da el caso. Ya son varios los ilícitos descubiertos en los propios puertos con containers vacíos pero que debían contener alimentos y medicinas. Nuevamente aquí tenemos que solo grandes burgueses, anotados con “socios” en el gobierno pueden participar en la parte del león en el problema de la escasez de alimentos y medicinas y es que un pobre bachaquero, aunque con las ganancias que obtenga con el contrabando de gasolina o alimentos, se pueda comprar un vehículo último modelo de los que valen 1.000 o 1.500 millones de bolívares, tan solo es el extremo final de un proceso de acumulación de capital de los viejos burgueses y los nuevos rojos rojitos que medran de la teta del estado, quienes se embolsillan la parte del león de tan lucrativo negocio, que se dice es hasta más rentable que el tráfico de droga.

Que los llamados bachaqueros son parte del problema del desabastecimiento no tiene discusión, pero es eso: solo una parte y afirmamos la más pequeña. La parte grande es responsabilidad de los empresarios importadores, de la agroindustria, comerciantes y productores, que usan su poder para contrabandear los alimentos y las medicinas, o simplemente para falsear las importaciones y así hacerse de los miles de millones de dólares que el gobierno destina a tal fin; pero también es responsabilidad de los gobierno chavistas o bolivarianos, que bajo un discurso radical, han aplicado una política capitalista que ha destruido parte del aparato productivo nacional en beneficio de las multinacionales de los alimentos y de una burguesía voraz que desde siempre se ha apropiado de la mayor parte de la renta petrolera.

ALCANCE DE LAS MEDIDAS DE CIERRE DE FRONTERAS

Para Maduro, el cierre de fronteras decretado a partir del 19 de agosto, le ha levantado momentáneamente los puntos en su imagen. Según algunas encuestas el 61% de la población aprueba la medida tomada, pero el problema es si los efectos perdurarán hasta el 6D y si influirán en los resultados electorales. Para el gobierno colombiano, el problema de cierre es la afectación económica con sus consecuencias sociales, que se generan en la frontera con Venezuela. En principio, en cualquier negociación entre las partes Maduro tiene una posición de fuerza inicial y es el que más tiene que perder si reabre la frontera a los niveles previos del 19/09, mientras Santos que tiene en sus manos algunas medidas formales para mitigar el problema, ganaría cediendo formalmente en algunos aspectos como puede ser el control de la venta de productos alimenticios venezolanos del lado colombiano. Ya Santos ha dado muestras de que si está dispuesto a sentarse a negociar cuando declara en “Paraguachón, punto fronterizo entre La Guajira y el Zulia, econociendo que también se ha venido avanzando en la creación de un corredor humanitario en la frontera.”, ” también dijo que no se ha vuelto a maltratar a los colombianos que habitan en Venezuela”. Se reunirán y veremos.

NUESTRA POSICIÓN

Como marxistas revolucionarios dejamos sentado con toda claridad que la responsabilidad del desabastecimiento de alimentos y medicinas, de la devaluación del bolívar, y del contrabando de gasolina son problemas cuya principal responsabilidad recae en los gobiernos bolivarianos, pues mucho han gritado contra el capitalismo, contra las oligarquías y burguesías colombianas y venezolanas, pero no han dado un solo paso para expropiar a los expropiadores de los trabajadores y que por el contrario, en todo momento han salido en defensa de la participación de la burguesía que disfrazan de patriota, en el reparto de la renta petrolera, en la necesidad de que inviertan para que se sigan apropiando de nuestras riquezas y de la plusvalía generada por nuestra clase obrera; ya desde los tiempos del 11A cuando el golpe de estado y del 2D cuando el lockout patronal, en vez de expropiar a esa burguesía golpista, se les perdonó y se les siguió entregando miles de millones de dólares para que engordasen sus cuentas bancarias fuera del país; cuando la crisis bancaria en vez de expropiar y estatizar el sistema bancario bajo control obrero, tan solo se asumió la banca inmediatamente afectada por la crisis, se asumió sus deudas con lo que se socializaron las pérdidas y se perdonó a los grandes banqueros que huyeron del país. Pero no solo se ha ayudado a esta burguesía parasitaria a engordar sus cuentas, sino que en las relaciones con Colombia, el gobierno venezolano ha sido parte activa para fortalecer las posiciones negociadoras de la burguesía colombiana con los grupos guerrilleros allí existentes, donde los únicos ganadores son esa oligarquía asesina y piti yanqui, que negocia sin entregar nada sustancioso a cambio de que se asegure la paz en inmensos territorios que van a ser entregados a las empresas imperialistas minero extractivas.

Es que los gobiernos bolivarianos tan solo han aplicado en Venezuela reformas sociales al capitalismo para embellecerlo y no para derrocarlo, destruirlo y construir un verdadero socialismo sin patronos explotadores, ni burócratas civiles y militares corruptos. Estos gobiernos han alimentado al monstruo de la burguesía nacional e imperialista con sus negociaciones en petróleo, gas y decenas de inversiones y en un proceso criminal de endeudamiento del país que ahora nos están haciendo pagar con sangre y para disimular se inventaron lo del reclamo del Esequibo, desarrollan una medio campaña contra la delincuencia llamada OLP que más parece un entrenamiento de las fuerzas policiales para estar listas para controlar cualquier situación de insurrección obrera y popular, y ahora nos dicen que el problema del desabastecimiento, la especulación cambiaria y el contrabando de gasolina es responsabilidad del gobierno colombiano, de los bachaqueros que los apellida colombianos o al servicio de la narco guerrilla y trata de librarse de su responsabilidad, o tan solo admite aspectos menores y más que secundarios, pero jamás de ser los responsables con su defensa del capitalismo de haber fortalecido a una burguesía parasitaria y voraz y crear una poderosa burocracia cívico militar, cómplice de la burguesía que realiza negocios como el recién “descubierto” con el barco “Negra Hipólita”.

Para acabar con el contrabando, la especulación cambiaria, el desabastecimiento en beneficio de los trabajadores y el pueblo y no de las fuerzas burguesas nacionales e imperialistas, hay que nacionalizar el comercio exterior, estatizar los monopolios agroalimentarios, acabar con el latifundio expropiándolo para realizar una redistribución de la tierra apoyándose en el pequeño y mediano campesino y en el proletariado agrícola para crear grandes empresas y cooperativas agropecuarias; hay que expropiar el sistema bancario, y expropiar todos los monopolios, destruir el aparato burocrático y corrupto estatal capitalista al servicio de las ganancias de unos pocos parásitos capitalistas y crear una nueva estructura estatal: un Estado Obrero, que controle y planifique la economía en beneficio del pueblo trabajador, basado en la democracia de los trabajadores del campo y la ciudad y en la defensa, apoyada sobre milicias obreras y populares estructuradas democráticamente con participación de todos los trabajadores y centralizadas en organismos de tipo soviético, es decir de poder directo del proletariado armado, sin sombra alguna de la burguesía, con delegados rotativos y removibles por sus bases cuando así lo decidan, que vigilen las fronteras y garanticen el orden interno del país.

Estas son condiciones básicas para acabar con los males del capitalismo antes mencionados, problemas que no podrán ser resueltos con reformas al capitalismo de cualquier tipo, pues este es irreformable. La unidad y la paz de los pueblos latinoamericanos y del mundo, y en particular el de Colombia y Venezuela se podrá garantizar, solo en la medida que derrotemos las respectivas burguesías nativas y la imperialista y no dejemos piedra sobre piedra del estado capitalista y constituyamos gobiernos obreros campesinos y populares en una Venezuela y una Colombia Socialistas, como un primer paso hacia una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina.

Este programa revolucionario internacionalista no lo podrá llevar a cabo ningún sector de la burguesía, ni de la pequeña burguesía, por muy nacionalista que sea, tal y como lo ha mostrado la práctica, durante 15 años, el chavismo, pues este tiene afincado sus raíces teórico políticas en las definiciones conceptuales de su Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que es en esencia burguesa, en el texto con reformas sociales muy avanzadas, pero que se quedan en el texto por burguesas, capitalistas, con el agravamen de ser Venezuela un País Semicolonial. Por todo esto, la tarea más importante de todas que tiene planteada la vanguardia obrera en este momento es su organización en un Partido de Trabajadores marxista revolucionario, un partido leninista de combate, internacionalista como la clase obrera misma.

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