Economía clásica, excedente y economía neoclásica. Por: Rolando Astarita

Este texto fue preparado para cursos universitarios de Economía Política

 Introducción

En Teorías de la plusvalía, Marx caracteriza a los fisiócratas como “los verdaderos padres de la economía política moderna” (p. 38, t. 1), y sostiene que su logro fundamental fue determinar el valor de la fuerza de trabajo –o sea, el salario- “como algo fijo, como una magnitud dada”. ¿Por qué Marx consideró tan importante establecer el salario como “dado”? La respuesta es que a partir de aquí, los fisiócratas establecieron la noción de excedente.

El excedente es la parte de la producción por encima de la que es necesaria para sostener a la fuerza de trabajo. Dado que los fisiócratas no distinguieron la ganancia del capitalista granjero o industrial, e incluyeron sus ingresos dentro de los costos de producción, la renta de la tierra pasó a ser el único ingreso neto por encima de los costos de producción. Incapaces de explicar ese “plus” a partir de una teoría del valor general, pensaron que era generado por la productividad de la tierra. En su visión, la tierra tenía la propiedad única de generar nueva “sustancia material”, y fundamentan entonces la renta en esta propiedad de la tierra (Rubin, 1989). Identificaron así la renta con la plusvalía, y concibieron a esta última bajo una forma física. Los fisiócratas tenían una concepción del valor “física” (Marx); la naturaleza del valor consistía en cosas materiales. En su análisis, si los trabajadores consumen 100 Tn de grano; si otras 100 Tn constituyen semilla utilizada para la siembra, y se producen 250 Tn, habría un excedente de 50 Tn. O sea:

Producción en trigo – (Salarios en trigo + insumos en trigo) = Producto neto

Por otra parte, definieron que es productivo el trabajo que genera el excedente. En consecuencia, el trabajo agrícola era el único trabajo productivo. El aplicado a la industria no era productivo, ya que no agregaba “sustancia” nueva; solo cambiaba la forma de la materia.

A pesar de sus limitaciones, el avance en el análisis fue gigantesco, ya que trasladan el eje de la explicación sobre la plusvalía (la ganancia, la renta, el interés) desde el intercambio a la producción. A fin de valorar la trascendencia de este giro, tengamos presente que los mercantilistas explicaban la ganancia por el intercambio: comprar barato para vender caro. James Steuart, por ejemplo, dividía el precio de la mercancía en dos partes diferentes, su valor “real” –igual a sus costos de producción compuesto por los medios de subsistencia de los trabajadores, los implementos que utiliza y la materia prima- y el beneficio. Este último no se generaba en la producción, sino provenía de la enajenación, de la venta. James Steuart no podía explicar qué determinaba su magnitud, ni dar cuenta de su origen y naturaleza (véase Rubin).

Destacamos que esta idea se mantiene hasta el presente, no solo en los neoclásicos, sino también entre los keynesianos y otras variantes (por ejemplo, kaleckianos). En todos ellos la ganancia surge de un “recargo” (mark-up) sobre el costo. Desde el punto de vista teórico, y a igual que sucedía con Steuart, el mark-up se sigue presentando (véase los manuales  de Macro usuales) sin explicar qué determina su magnitud, ni de dónde sale.

Sin embargo, el enfoque material del valor de los fisiócratas implicaba una limitación muy grande. Por eso, Adam Smith da otro paso cuando establece que el objetivo de su estudio es el valor de cambio, y sostiene que es productivo todo trabajo que genera plusvalor. Según Smith, el trabajo de la manufactura agrega al valor de los materiales con los que trabaja, el valor de su propia manutención y el beneficio del maestro. Por lo tanto, es trabajo productivo (en oposición al trabajo de un sirviente).

Para lo que nos interesa aquí, no vamos a analizar las contradicciones de la teoría del valor de Smith. Ahora digamos que fue David Ricardo quien generalizó la teoría del valor trabajo. Luego de convencerse de las dificultades encerradas en un cálculo de la tasa de ganancia en términos físicos, en grano (en su “Ensayo sobre las utilidades”, de 1815), Ricardo avanzó a una teoría general del valor. En los Principios… el valor del producto es generado por el trabajo; de la misma manera, los salarios representan valor generado por el trabajo. La tasa de beneficio puede calcularse entonces en términos de valor:

Valor total del producto – Valor contenido en los salarios / Valor contenido en los salarios = Tasa de beneficio

Aunque Ricardo no logró dilucidar cómo se determinaban los precios de las mercancías en la sociedad capitalista (no pueden ser directamente proporcionales a los tiempos de trabajo empleados, dada la igualación de la tasa de ganancia entre ramas, y las diferentes composiciones y tiempos de rotación de los capitales), ni explicó el origen de la plusvalía, su teoría del valor significó el punto culminante de la Economía Política Clásica. Refiriéndose a la contribución de Ricardo a la ciencia, el autor de El Capital escribió:

“La base, el punto de partida para la fisiología del sistema burgués –para la comprensión de su coherencia interna y sus procesos vitales- es la determinación del valor por el tiempo de trabajo. Ricardo parte de allí y obliga a la ciencia a salir de sus carriles, a explicar la medida en que las otras categorías… desarrolladas y descritas por ella corresponden a dicha base, a ese punto de partida o lo contradicen… Esa es, pues, la gran importancia histórica de Ricardo para la ciencia” (Marx, 1975, p. 141, t. 2).

La importancia del enfoque basado en el producto neto

En el punto anterior hemos afirmado que la Economía Política Clásica tiene su punto de arranque cuando establece que, dados los salarios, el excedente es un plus generado en la producción. La teoría económica que se configura con los escritos de Menger, Jevons, Walras y Marshall y se prolonga hasta nuestros días, en cambio, adoptará un enfoque totalmente diferente. Basada en una teoría del valor subjetiva –el valor de las mercancías está determinado por la utilidad que le asignan los consumidores- su eje pasa a ser la asignación eficiente de recursos escasos. De esta manera, el eje foco sale de la producción y se traslada a la esfera del mercado. Desaparece entonces la noción de excedente; la ganancia y la renta provienen de la productividad del capital (concebido como medios de producción) y de la tierra, respectivamente; el tiempo económico desaparece (en especial en los sistemas walrasianos de equilibrio general); el nivel de producción, los precios y los ingresos “de los factores” se determinan simultáneamente; la Economía deja de ser “Política” (esto es, social) y pasa a ser una ciencia “técnica”, semejante a la física; la conexión entre la plusvalía (ganancia, renta, interés) y la producción desaparece.

El edificio teórico generado a partir de la noción de excedente es entonces totalmente distinto del que se basa en la idea de la asignación óptima de recursos escasos, que domina hasta el día de hoy la Economics. A fin de ayudar a la clarificación, sintetizo alguna de las principales diferencias del enfoque del excedente con el neoclásico. Me ayudo en Sraffa (1926 y 1966), Garegnani (1981 y 1984) y Pasinetti (1984), además de la crítica de Marx a la teoría clásica. En el enfoque basado en el excedente:

  1. Los salarios están dados antes de la producción, y el excedente surge como un plus o resto, una vez efectuada la producción y deducidos los salarios. No sucede todo al mismo tiempo. Es lo opuesto a lo que ocurre en la economía walrasiana (salarios, nivel de producción, ingresos y demanda se deciden al mismo tiempo) y en la función de producción tradicional (producto, interés y salario se determinan simultáneamente). En el enfoque del excedente, desde el inicio entonces el tiempo económico es esencial.
  2. El eje está puesto en la producción y en la reproducción; el producto es a su vez insumo que sirve para generar más producto. El movimiento es circular. El intercambio, esto es, el mercado, media este movimiento. El mercado se explica en conexión con la producción y a partir de una dinámica de competencia. Por eso también en el mercado la producción no es mero “pasado”; es necesario cubrir los costos de producción más el beneficio para mantener la producción. Es un enfoque muy distinto del neoclásico, que hace eje en la asignación eficiente de recursos escasos; donde no hay interacción entre producción y mercado, la economía es axiomática y se encuentra en equilibrio teórico.
  3. Si bien en la Economía Clásica –en Smith en primer lugar, pero también en Ricardo- los “esfuerzos naturales” de cada individuo por mejorar sus situación, a través de la lucha mercantil competitiva, constituyen el principio del cual se deriva el bienestar público, el enfoque del excedente, de todas maneras, pone el foco en los agregados sociales (rentas, ganancias y salarios) y en los ingresos de las clases sociales principales (terratenientes, capitalistas y obreros). De esta manera abre el camino para una explicación social e histórica (véase Marx) del homo economicus. Una dirección opuesta a la que siguió el mainstream neoclásico, con su actual exacerbación del individualismo metodológico y los fundamentos “micro”.
  4. Los salarios promedio no están determinados por la oferta y demanda. En su determinación intervienen factores sociales y políticos, y la economía es Economía Política.
  5. El beneficio no tiene que ver con la escasez. Surge en la producción. Una visión muy distinta de la basada en el mark-up establecido en la venta; también de los enfoques que explican la renta o la ganancia por poder de mercado (monopolio, oligopolio). El mercado es competitivo. Más en general, en el enfoque del excedente, la ganancia, la renta y el interés, en tanto residuos, tienen la misma fuente que el salario. Marx dice al respecto que fue “el gran mérito de la economía clásica” presentar la circulación como “mera metamorfosis de las formas” (o sea, no se genera valor) y reducir en el proceso de producción “el valor y el plusvalor de las mercancías al trabajo”. Así, la ganancia del capital, el interés y la renta, tienen una misma fuente (Marx, p. 1056, t. 3). La Economía Clásica, en tanto mantenía un punto de vista burgués, no explicó cómo se generaba la plusvalía, a partir de la ley del valor; pero abrió el camino para su comprensión al establecer el origen único del valor.
  6. En el enfoque del excedente no hace falta hacer supuestos especiales sobre rendimientos. Los rendimientos en la producción pueden ser constantes, a escala creciente o decreciente. El salario y la ganancia no necesitan ser explicados haciendo supuestos heroicos sobre rendimientos decrecientes. Muy distinto de lo que ocurre en la economía neoclásica, donde los rendimientos no pueden no ser decrecientes. Y donde los rendimientos crecientes a escala no se admiten porque cuestionan la competencia perfecta. Es el precio que paga la economía neoclásica para resolver la cuestión de la distribución como un problema técnico: bajo condiciones de competencia perfecta, dadas las ofertas relativas de “factores”, la tecnología (función de producción) y los gustos y preferencias de los consumidores, el capital y el trabajo reciben su remuneración según sus contribuciones relativas al proceso productivo. Aquí las relaciones sociales, la lucha de clases, el conflicto social, a diferencia de lo que ocurre en el enfoque del excedente, brillan por su ausencia.
  7. Las curvas de oferta y demanda no explican los precios. No hay necesidad de establecer una relación funcional entre deseos, precios y cantidades demandadas; esto es, de determinar una función de demanda. La demanda está condicionada socialmente. Los precios de producción, vinculados a las condiciones de producción, determinan los “centros de gravedad” en torno a los cuales giran los precios de mercado. El precio “tentativo” (Marx) se determina con anterioridad a la llegada del producto al mercado. La oferta y la demanda juegan entonces un rol secundario con respecto a esos centros de gravedad.
  8. El enfoque del excedente basa sus explicaciones en los costos (laborales en el caso de Ricardo y Marx). Pero entonces puede descansar enteramente en hechos observados, tales como insumos y productos; la ley económica es objetiva. Por eso la teoría no tiene que invocar contrafácticos, esto es, no tiene que presumir qué hubiera sucedido si las cosas hubieran sido de otro modo. La teoría del valor basado en la utilidad, en cambio, al basarse en la utilidad marginal, inevitablemente implica el razonamiento contrafáctico, dado que considera cuánta utilidad extra se obtendría si alguien tuviera una unidad más del bien (el enfoque es de Sraffa, comentado por Sen, 2003; lo considero extensible a la Economía Clásica). Este razonamiento es básico para establecer la función de demanda neoclásica.
  9. Pone el acento en qué se hace con el excedente. Las cuestiones que se plantean son del tipo: ¿se utiliza para ampliar la producción en el siguiente período? ¿Para contratar más trabajadores productivos? Tratándose de la orientación económica de un Estado, la cuestión involucra entonces la política e incluso concepciones éticas (al plantearse preguntas del tipo, ¿a qué destina el Estado el ingreso que obtiene bajo la forma de impuestos?). La distinción trabajo productivo –genera plusvalía- y trabajo improductivo, pasa a ser central a la hora de discutir el desarrollo.
  10. Dado que la oferta y la demanda no explican los “centros de gravitación de los precios”, y dado que el precio “tentativo” se establece antes de la llegada al mercado de la mercancía, es necesario expresar el producto global y la suma de salarios en términos de valor. En consecuencia, el enfoque del excedente lleva a una discusión sobre la teoría del valor (sobre los requisitos para una teoría del valor, aquí).
  11. El foco en el excedente abre el camino para la idea, de Marx, de que la forma en que se lo extrae define el modo de producción: “Es solo la forma en que se expolia ese plustrabajo al productor directo, al trabajador, lo que distingue las formaciones económico sociales, por ejemplo, la sociedad esclavista de la que se funda en el trabajo asalariado” (1981, p. 261, t. 1).
  12. Al establecer la centralidad del excedente, se plantea la cuestión de la evolución a largo plazo de la tasa de ganancia, y con ella de la acumulación y el destino a largo plazo del capitalismo.

El “listado” seguramente podrá enriquecerse y ampliarse, pero estos son, con seguridad, los rasgos centrales de una concepción globalmente opuesta a la mayor parte de los contenidos que hoy se enseñan en las facultades de Economics. Por esto también el estudio de los economistas clásicos no es un mero “adorno intelectual”, como muchas veces se lo quiere presentar. Las tesis asociadas al enfoque del excedente tienen candente actualidad. Por último, el conocimiento de las cuestiones fundamentales planteadas por la economía clásica es esencial para una comprensión acabada de la crítica de Marx y de la teoría de la plusvalía.

Bibliografía citada:
Garegnani, P. (1981): El capital en la teoría de la distribución, Barcelona, Oikos.
Garegnani, P. (1984): “Value and Distribution in the Classical Economists and Marx”, Oxford Economic Papers, vol. 36, pp. 281-325.
Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.
Marx, K. (1981): El Capital, México, Siglo XXI.
Pasinetti, L. (1984): Lecciones de teoría de la producción, México, FCE.
Rubin, I. I. (1989): A History of Economic Thought, Londres, Pluto Press.
Sen, A. (2003): “Sraffa, Wittgenstein, and Gramsci”, Journal of Economic Literature, vol. 41, pp. 1240-1255.
Sraffa, P. (1926): “The Laws of Returns under Competitive Conditions”, Economic Journal, vol. 36, pp. 535-50.
Sraffa, P. (1966): Producción de mercancías por medio de mercancías, Barcelona, Oikos.

NOTA: La Pipa Rota invita a visitar el blog del Prof. Rolando Astarita: https://rolandoastarita.wordpress.com/

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