¡Es la crisis del capital, estúpido!. Por: Roberto Yépez

El oro para Venezuela es de importancia suprema, no porque tengamos una producción nacional que pueda verse afectada por la caída en su precio internacional como se viene observando en todo el año, sino porque es el 70% de las reservas internacionales que refleja el BCV –para el 11/08/2015 se ubicaban en 16.864 millones de dólares luego de haber caído a 15.391 el pasado 23 de julio de los corrientes, según registra la institución.

El valor del oro monetario en las reservas internacionales es tasado semestralmente por el BCV. Toda vez que estamos en el segundo semestre del año, la nueva valorización del oro en las reservas será la que se promedie hasta diciembre de este año. Ante la caída notable del precio del oro, Venezuela registra un valor inflado en las reservas internacionales, en otras palabras, una ficción monetaria como lo es del mismo modo el valor oficial de cambio del bolívar respecto al dólar. Para más detalles sobre la tendencia irreversible en la caída del precio del oro vean el artículo de Guido L. titulado “La resaca más larga del mundo”, publicado también en el blog.

La situación es adicionalmente tenebrosa cuando la propia OPEP registra que Venezuela ha tenido una caída en su producción de petróleo de 141.000 barriles para el segundo trimestre de este año (Petroguía 11/08/2015), y el propio presidente Maduro ha revelado que la cesta petrolera venezolana ha caído a 41 dólares por barril esta semana (Petroguía 12/08/2015). No sólo hay menos ingresos de divisas por la caída en el precio del petróleo sino que adicionalmente hay menos petróleo en oferta por la caída en la producción.

Lo del petróleo ha motivado a Maduro a buscar una reunión extraordinaria de la OPEP que incluya a Rusia, país de envergadura afectado por la caída de los precios, tal como se viene planteando cuando los miembros de la OPEP y el gobierno ruso establecieron un mecanismo de consulta que se bautizó como Diálogo Energético OPEP-Rusia que el pasado 30 de julio tuvo su cuarta reunión. Sin embargo, la reticencia a no convocarla proviene de Arabia Saudita, la que por su parte, y de manera unilateral, ha reducido su producción en 202.700 barriles diarios en julio, demostrando que su política de inundar el mercado con petróleo barato no está dando resultados. Las reservas internacionales de Arabia Saudita han venido cayendo de casi 800.000 millones de dólares hace un año a menos de 680.000 millones en mayo. Para superar la quema de las reservas, Arabia Saudita propone colocar 27.000 millones de dólares en bonos en lo que resta del año, algo de excepcional importancia para el sistema financiero mundial ávido de acumular más capital a fuerza de intereses en medio de la “resaca” (Financial Times, 11/08/2015).

Bloomberg (10/08/2015) ha puesto el dedo en la llaga al asociar la caída de los dos comodities para Venezuela cuando nuestro país, y también PDVSA, deben afrontar pagos de deuda externa de 6.300 millones de dólares en lo que resta del año, y otros 10.800 millones en 2016. Para Bloomberg las expectativas en el precio del oro son nada halagadoras para el 2016 al hacer referencia a un informe de Natixis Commodity Markets Ltd. que estima en 950 dólares la onza de oro para 2016.

¡Ay, la deuda!

Maduro ha sido un pagador serial de deuda tratando de impedir un defol del país durante 2015. A pesar que los analistas financieros internacionales dan por un hecho que esto no ocurra este año, sí lo ven altamente probable en 2016. Pero el pago de deuda externa no es sólo la preocupación de Maduro. La deuda interna que se soporta para poder imprimir más dinero inorgánico por parte del BCV, contraponiendo una mayor liquidez en el mercado interno para paliar el descontrolado aumento en todo el año en los precios de los bienes y servicios que afectan tanto a los consumidores como al propio gobierno, ha llegado a un callejón sin salida ante la demanda de la banca nacional en que le sean satisfechos sus créditos y la lentitud del BCV en hacerlos efectivos. Ni con haber cubierto la meta el SENIAT a mitad de año la recaudación estimada de impuestos para el 2015 hay suficiente para pagar los bolívares demandados por el sistema financiero venezolano. El impasse ha resultado en una suba notable de la tasa overnight que rige las compensaciones intrabancarias y la recomendación de SUDEBAN de limitar el pago en efectivo de cheques hasta por 40.000 bolívares, que en el peor de los casos serán satisfechos con billetes de 20 y 10 bolívares para dejar en manos de la red de cajeros electrónicos los billetes de 100 y 50.

En contrapartida la banca venezolana ha reaccionado contra los usuarios de la red. El retiro de efectivo está siendo limitado a hacerse desde los propios cajeros del banco del usuario que los solicita. Las perspectivas de un corralito están sobre la mesa. La demanda de efectivo se ha incrementado ante la más que palpable evidencia de la depreciación de la moneda y al mantenimiento del cono monetario que tiene como tope el billete de 100. No hace falta que el BCV deje de publicar las cifras de inflación en lo que va del año, su valor es fácilmente medible con lo que retira la gente de un cajero para suplir sus necesidades de efectivo. Si para inicios de año, con un retiro de 600 bolívares bastaba, ahora la norma son 1.800, o tres “golpes” de 600. Eso es una inflación de 300% en 7 meses.

Desde el gobierno toda la economía está volcada en pagar deuda, tanto externa como interna. El usufructo de la renta petrolera por parte de la burguesía se concentra ahora en la financiera mundial y nacional. La industria “nacional”, dependiente de lo que consiga de insumos en el mercado internacional con los dólares baratos que parasita a 6,30 o a 12,80 bolívares porque los mismos dejaron de producirse en el país, se ha tenido que “sacrificar” al estar recibiendo cada vez menos divisas por parte del gobierno de Maduro en aras de salvaguardar los intereses de los capitales financieros en el país. Obviamente el “sacrificio” no lo pagan ellos sino los trabajadores con suspensiones y despidos, precarización y flexibilidad laboral.

Por otro lado, los valores de cambio de bienes y servicios en el mercado hacen florecer la informalidad a niveles de descomposición social con los llamados bachaqueros, que ven el precio de oportunidad de vender por hasta 5 veces los de los productos aun regulados que puedan conseguirse en kilométricas colas en abastos y supermercados tanto de la red privada como pública. Mientras desde el gobierno se criminaliza el bachaqueo lumpen o marginal, incluyendo medidas violatorias al estado de derecho como con los castigos dictados por ciertos alcaldes sin un proceso judicial, los verdaderos parásitos bachaqueros de la gran burguesía nacional y extranjera han vivido con la “revolución bolivariana” las mieles del mercado sin poner un dólar de sus bolsillos, recibiendo dólares baratos en abundancia cuando había, y colocando los precios, con el aval del gobierno en su política de “precios justos”, a valores del paralelo.

Todo lo anterior demuestra que lo de la guerra económica, que el gobierno no se cansa de enarbolar, es un mito. La economía es la política en su mejor expresión, y cuando el capital se resiente ante lo indefectible que es la caída en su tasa de ganancia, la crisis aparece y recrudece con todo el salvataje que el gobierno coloque. La crisis del capital apenas está dándose forma, lo peor está aun por venir.

Necesitamos las divisas del petróleo para incentivar una verdadera producción nacional de partes e insumos, no para pagar la deuda externa. Necesitamos los bolívares disponibles para satisfacer contrataciones colectivas y salarios, no para pagar con ellos a la banca nacional. Un mínimo accionar nacionalista por parte del gobierno debería ser la suspensión inmediata del pago de la deuda, sin embargo tal nacionalismo está lejos de plantearse.

Está en manos de los explotados con la movilización y la lucha forzar al gobierno a que lo haga. Su necesaria independencia política tanto del Estado como del Gobierno es lo esencial para conseguirlo. La meta para ellos debe ser el gobierno de los trabajadores, no conseguirlo pagaremos todos los proletarios aun más la crisis del capital que ya estamos viviendo.

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