La farsa de la “Guerra Económica”. Por: Simón Domingo Tenorio

Eduardo Sartelli, ese gran y a la vez humilde militante revolucionario argentino, nos narra en su libro La Cajita Infeliz: Un viaje a través de la sociedad capitalista1, específicamente en el Capítulo IV, una fábula bastante entretenida y de mucha moraleja  para la realidad política que actualmente vive Venezuela. Se trata de El escorpión y la rana. La historia, contada por el propio Eduardo (aunque no es el autor), cita de la siguiente manera:

“El escorpión suplicó a una rana ayudarlo a cruzar el estanque. La rana se negó, argumentando que el escorpión la mataría. Este replicó que si tal cosa hiciera ambos se ahogarían, por lo que podía confiar en él. La rana accedió. Cuando iban llegando a la mitad del estanque el escorpión picó a la rana que, sorprendida, le recordó sus palabras mientras ambos se hundían en el agua. – No pude evitarlo… – dijo el escorpión – Esta es mi naturaleza”.

Ahora bien, al analizar la fábula debemos comprender que, no fue que el escorpión se ensañó premeditadamente contra la pobre ranita sino que la picó porque su esencia lo llevó a eso. La rana debió ser más astuta e impedir (de cualquier forma) un ataque.

Es preciso aplicar esta misma moraleja al analizar la teoría de la “guerra económica” que desde el gobierno de Nicolás Maduro están empeñados en instalar en la psiquis de los venezolanos. En realidad no se trata de una “guerra”, se trata de la naturaleza del capitalismo. La burguesía venezolana, en lugar de picar como el escorpión, lo que busca es obtener ganancias cada vez mayores que hagan posible una mayor acumulación de capital. Si esconden los productos, si especulan es porque, en última instancia, le permite obtener ganancias más grandes. La lógica de la ganancia no coincide con las necesidades sociales.

El mismo Eduardo Sartelli (2005) lo explica de forma pedagógica: “El objeto de la producción capitalista no es producir cosas, sino producirlas para venderlas y así obtener, claro, una ganancia. Es más, la ganancia es el fin real de la producción capitalista”. Precisamente aquí se pueden ubicar los límites de la producción capitalista: Se llega a un nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en el cual la necesidad de la burguesía de obtener ganancias representa un estorbo para la producción, que para avanzar deberá ineludiblemente ser controlada colectivamente por los trabajadores.

En Venezuela, la situación es aún más particular. La burguesía no produce sino  que obtiene sus ganancias a través de la apropiación de la renta petrolera. La burguesía venezolana es fundamentalmente comercial-importadora, es decir, compra barato en el exterior con  los dólares provenientes del petróleo (la mayoría de los cuales se roba) y vende caro en el mercado nacional (todo esto con complicidad del gobierno). Lo anterior explica por qué los burgueses venezolanos son los principales “bachaqueros” (término utilizado en Venezuela para referirse a los revendedores informales).

Al respecto, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, afirmó recientemente en un acto público: “Hay que buscar a los bachaqueros y sacarlos de las colas, porque son una plaga”2. Lo que Cabello no entiende es que los “bachaqueros” son, en su mayoría, población obrera flotante que, en el marco de la estructura económica capitalista venezolana (profundamente enferma por su carácter improductivo), intenta captar indirectamente una parte de la renta. Lo que llama la atención es que el diputado en cuestión no utiliza el calificativo de “plaga” para referirse a los burgueses venezolanos (los bachaqueros de mayor magnitud) y mucho menos llama a expropiarlos. No lo hace porque esto evidentemente afectaría las negociaciones que, desde la AN, se vienen materializando con la asociación de los bachaqueros más grandes de Venezuela (FEDECÁMARAS)3

En este orden de ideas, es necesario precisar que la guerra económica no es otra cosa que una teoría conspirativa que intenta reproducir el gobierno nacional para justificar las consecuencias de su falta de cojones (disculpen la grosería, es la mejor explicación) para enfrentar a la burguesía venezolana. Sin embargo, al igual que al escorpión, lo entendemos. Es su naturaleza.

Así, la clase obrera deberá conformar una vanguardia que le permita hacer lo que no hizo la rana: evitar el ataque del escorpión (la burguesía y el gobierno) y asumir la autonomía de su destino histórico.

1 Sartelli, Eduardo (2005). La Cajita Infeliz: Un viaje a través de la sociedad capitalista. Razón y Revolución, Argentina.

2 Ver en: http://www.vtv.gob.ve/articulos/2015/08/09/diosdado-cabello-los-bachaqueros-son-una-plaga-que-le-hace-dano-al-pueblo-4668.html

3 Ver en: http://www.aporrea.org/actualidad/n275297.html

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