Crítica Marxista en Venezuela: El pueblo contra la guerra. Por: Jhon Caicedo y Roberto Armando Ramírez

“Aunque el excedente del valor de la mercancía por encima de su precio de costo se origina en el proceso directo de la producción, sólo se realiza en el proceso de la circulación, y adquiere la apariencia de emanar del proceso de la circulación tanto más fácilmente por cuanto en la realidad, dentro de la competencia, en el mercado real, depende de las condiciones del mercado el que ese excedente se realice o no, y en qué grado”[ii]

El título del presente artículo hace referencia al escrito de Tony Boza, autor popularizado hace un tiempo atrás por declaraciones del Presidente Nicolás Maduro en las que recomienda su lectura por ser, a su entender, “un nuevo pensamiento económico que se levanta desde Venezuela”, y en el que surgen nuevos argumentos que intentan dar sustentación a la teoría conspirativa de la “guerra económica”, la cual según el gobierno, es la fuente de todos los males que afectan a la economía venezolana en la actualidad.

Teniendo en cuenta la importancia de buscar una explicación científica a la actual crisis económica, nos vimos en la tarea de hacer lectura y análisis de dicho escrito; y podemos adelantar, arriesgándonos a apresurar las conclusiones del lector, que los argumentos utilizados por Tony Boza para explicar, por ejemplo, los altos índices inflacionarios, están muy alejados de suministrar una explicación sólida al fenómeno de la inflación, y por el contrario, carecen de fundamentación teórica. Además de lo anterior, en su escrito hay una ausencia total de evidencia empírica para demostrar sus afirmaciones; con lo cual demuestra las características de una interpretación ideológica y no de una explicación científica, coincidiendo (intencionalmente o no) con la tesis emanadas por los aparatos de propaganda gubernamental. 

LOS PROBLEMAS TEÓRICOS EN TONY BOZA: LA INFLACIÓN 

El propio título de la primera parte del ensayo (Nos atacan con la INFLACIÓN) ya indica que se le da un enfoque político al problema, es decir, la inflación es un instrumento usado a voluntad para atacarnos. Y por tanto, su explicación emana de una perspectiva ideológica y no científica. En primer lugar, pareciera que Tony Boza confunde la inflación con la manipulación o control de los precios en muchas partes de su escrito. Cuando no, indica que la primera es consecuencia directa de la segunda, y peor aún, que ella puede ser (y de hecho es, a su entender) manipulada por los “grupos económicos poderosos” contra el pueblo y contra los “grupos económicos menos poderosos”. Aquí el autor empieza con un problema que ha sido planteado de un modo tan erróneo, que obviamente su solución no podía ser menos que desacertada.

En su tentativa por explicar las causas de la inflación, Boza se acerca de manera muy rudimentaria a los planteamientos del economista polaco Michal Kalecky (1899-1970), quien postuló una teoría para explicar los precios de monopolio, en el cual la posición de dominio de empresas altamente concentradas en capital les permite fijar las tasas de ganancia de manera arbitraria por medio de la fijación de los precios. Dicha teoría no ha podido ser demostrada con los datos de la realidad, en primera instancia, porque la alta concentración de capital en determinados sectores de la economía no necesariamente significa que no exista competencia por la vía de los precios (además de otras formas de competencia), y en todo caso la posición del “mal llamado” monopolio no es permanente ni absoluta, con lo cual la fijación de precios y la tasa de ganancia “a voluntad del empresario” está lejos de ser una realidad bajo la feroz competencia capitalista.   

Sin embargo, el camarada Tony Boza (en adelante TB) en su ensayo, ni siquiera desarrolla una formulación teórica y mucho menos demuestra que la inflación es consecuencia de la fijación a voluntad de la tasa de ganancia por parte de los capitales (oligarcas) que según TB denomina “formadores de precio” (sectores oligopólicos)  y a los cuales responsabiliza por los altos niveles de inflación, simplemente realiza una afirmación vacua y sin aportar un solo dato al respecto, más allá de una tabla comparativa que corresponde al “Informe técnico económico de la Misión Fox” de 1940, que lo único que demuestra es el diferencial existente entre los precios de diversas mercancías en Caracas y los precios de las mismas en Washington, lo cual no significa que dichos diferenciales de precios se deban a la “manipulación” adrede por parte de comerciantes e industriales.

Para explicar dicha diferencia que se refleja en el mencionado Informe habría que considerar diversos factores: los costos de transportación tanto nacional e internacional, los niveles promedios de productividad de las ramas industriales, la escala productiva, cuestiones referentes al tipo de cambio, los niveles de reservas en divisas, los impuestos a la importación, la disponibilidad y precio de las materias primas, la disponibilidad y precio de los servicios, entre otros factores. Pretender que una mercancía tenga el mismo precio en cualquier parte del mundo pertenece al postulado de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA)[iii], según el cual el precio (en dólares, euros, o cualquier divisa internacional) de una cachapa con queso llanero debería ser más o menos el mismo precio en Tinaquillo y en Tokio. Tal negación de la realidad solo puede ser producto de la mente idealista de un neoclásico, y el camarada Boza sin proponérselo coincide con esta idea, pero al demostrarse que en el caso de la economía venezolana tal paridad no se cumple, solo consigue una explicación: ¡los precios son manipulados!

LA MANIPULACIÓN DE LOS PRECIOS

“Comencemos hablando claro, la inflación es una manifestación, un síntoma, digámoslo así, de un proceso más oculto que es la “manipulación” o “control” de los precios por parte de la oligarquía criolla y sus aliados.”[iv]

Según se extrae de la cita precedente, para TB el proceso oculto que explica la fijación de los precios es que “los grupos económicos poderosos” los manipulan y controlan a placer, afirmación que aniquila de un plumazo más de 250 años de investigación y discusión económica en torno a lo que determina los precios de las mercancías en el marco de una economía de mercado, y más que los precios, el valor de las mismas. En ese sentidoBozaiano, ni la teoría objetiva del valor (valor-trabajo), ni la teoría subjetiva del valor basada en la utilidad tienen validez alguna; en cambio, todo es producto del antojo de unos cuantos capitalistas y su desmedida avaricia y mala intención. Ante tal absurdo, veamos cómo según Marx cómo se forman los valores de las mercancías y su relación con los precios de mercado.

Para producir una mercancía hay que invertir en ella o incorporar a ella una determinada cantidad de trabajo. Y no simplemente trabajo, sino trabajo social. El que produce un objeto para su uso personal y directo, para consumirlo él mismo, crea un producto, pero no una mercancía. Como productor que se mantiene a sí mismo no tiene nada que ver con la sociedad. Pero, para producir una mercancía, no sólo tiene que crear un artículo que satisfaga alguna necesidad social, sino que su mismo trabajo ha de representar una parte integrante de la suma global de trabajo invertido por la sociedad. Ha de hallarse supeditado a la división del trabajo dentro de la sociedad. No es nada sin los demás sectores del trabajo, y, a su vez, tiene que integrarlos.[v]

Toda mercancía se produce para ser intercambiada por otros bienes, y no para el consumo individual de quien lo produce. Por ejemplo: Un fabricante de bicicletas no produce 100 de ellas al día para utilizarlas él mismo, lo hace para colocarlas en el mercado como mercancías, y obtener un excedente de valor por encima del capital invertido en ellas inicialmente, en forma de ganancia. Marx examinó detalladamente la proporción en el que las mercancías se intercambian entre sí y descubrió que lo único en común que tienen los bienes que son producidos con trabajo privado e independiente con la finalidad de ser vendidos. Es que son el resultado del trabajo humano, por lo que concluyó que el valor de cambio que tiene cada mercancía es el proporcional al tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario (TTSN) que lleva su reproducción en las condiciones normales que se encuentran en ese momento concreto.[vi]

Cuando Marx señala qué es el TTSN, está indicando que dicho tiempo está determinado por las condiciones normales de producción y con el grado medio de destreza e intensidad de trabajo imperante en la sociedad, es decir, la productividad del trabajo en el marco de una sociedad concreta[vii]. Cuando el promedio de la productividad del trabajo aumenta quiere decir que fabricar una determinada mercancía cuesta menos tiempo trabajo, dicho de otra forma, se pueden fabricar más mercancías en menor tiempo. Por consiguiente, si la cantidad de trabajo abstracto socialmente necesario cristalizado en las mercancías es lo que determina el valor de cambio de éstas, al crecer la productividad del trabajo requerido (menos trabajo vivo en relación al trabajo muerto incorporado) para producir una mercancía hace disminuir forzosamente su valor, y viceversa, al disminuir aquélla, baja ésta, y esa es la norma dentro del modo de producción capitalista en lo general. Ahora para que la plusvalía contenida y cristalizada en las mercancías se pueda realizar, deben ser vendidas en el mercado por su precio de mercado (que puede fluctuar alrededor del precio de producción, que ronda al valor, y que a su vez puede ser cercano al TTSN promedio de la rama) los cuales están expresados en relación al dinero que circula en la economía.

En las actuales condiciones del capitalismo global, la contradicción se hace evidente cuando el precio de producción no coincide con los precios de mercado[viii] debido a las condiciones del mercado existentes en el corto plazo, dada a una cierta fluctuación que los desvía constantemente, sin embargo, la tendencia es a que coincidan o por lo menos se acerquen en el largo plazo. Para avalar todo lo expuesto veamos lo que nos dice Carlos Marx al respecto:

Los precios de mercado no hacen más que expresar la cantidad media de trabajo social que, bajo condiciones medias de producción, es necesaria para abastecer el mercado con una determinada cantidad de cierto artículo. Se calculan con arreglo a la cantidad global de una mercancía de determinada clase. Hasta aquí el precio de una mercancía coincide con su valor. De otra parte, las oscilaciones de los precios del mercado, que unas veces exceden del valor o precio natural y otras veces quedan por debajo de él, dependen de las fluctuaciones de la oferta y la demanda. Los precios de mercado se desvían constantemente de los valores, pero, como dice Adam Smith: “El precio natural es algo así como el precio central, hacia el que gravitan constantemente los precios de todas las mercancías. Diversas circunstancias accidentales pueden hacer que estos precios excedan a veces considerablemente de aquél, y otras veces desciendan un poco por debajo de él. Pero, cualesquiera que sean los obstáculos que les impiden detenerse en este centro de reposo y estabilidad, tienden continuamente hacia él.[ix] (…) por tanto, “la oferta y la demanda tienen que tender siempre a equilibrarse, aunque sólo lo hagan compensando una fluctuación con otra, un alza con una baja, y viceversa”.[x]

Aunque “toda operación por medio de la cual una persona compra un producto para volver a venderlo, constituye de hecho un acto de especulación”. Nunca la comercialización de las mercancías será tan dispar entre ellas, o sea, de 50:1, 1:50, 1:200, o 1000:1 en su magnitud cuantitativa de intercambio (a menos que haya una inusual escasez o un exceso de oferta de productos, etc.). Por esa razón, en la mayoría de los mercados comerciales es regular y predecible conocer en gran medida el precio de mercado de los productos, en vez de caótico, arbitrario y especulativo-avaricioso como nos hacen creer que pasa en Venezuela con la llamada “Guerra Económica”; esa es la norma en el modo de producción capitalista. En condiciones micro y macroeconómicas estables (en expresión neoclásica), el precio de mercado de un bien en relación a otro del mismo pelaje u otra mercancía de diferente valor de uso, es en la mayoría de los casos conocido y claramente establecido, incluso aun cuando las personas carezcan de conocimiento exacto de los precios.

En otras palabras, el capital comercial tipo Wall Mart o Makro, no se dedican a especular, en rigor los productores de Coca Cola por ejemplo; le ceden una parte de la plusvalía que los obreros industriales de Coca Cola producen. Dichas empresas industriales le ceden esa parte del plusvalor a las empresas comerciales (véase transferencia libre o forzada de riqueza o ganancia por enajenación)[xi] por asuntos correlativos a la rotación de capital, que una vezcedida puede facilitar la rotación del mismo aumentando así la tasa de ganancia con mayor facilidad para la industria y para el capital comercial[xii].

Por tanto, si en términos generales y abrazando períodos de tiempo relativamente largos, todas las clases de mercancías se venden por sus respectivos valores, es un absurdo suponer que la ganancia –no en casos aislados, sino la ganancia constante y normal de las distintas industrias– brote de un recargo de los precios de las mercancías o del hecho de que se las venda por un precio que exceda de su valor. Lo absurdo de esta idea se evidencia con sólo generalizarla. Lo que uno ganase constantemente como vendedor, tendría que perderlo continuamente como comprador. No sirve de nada decir que hay gentes que son compradores sin ser vendedores, o consumidores sin ser productores[xiii]. (…) Si una persona toma vuestro dinero y luego os lo devuelve comprando vuestras mercancías, nunca os haréis ricos, por muy caras que se las vendáis. Esta clase de negocios podrá reducir una perdida, pero jamás contribuir a obtener una ganancia.[xiv]

Producto del desarrollo histórico y desigual del modo de producción capitalista, cada capitalista individualmente y en dependencia de la rama económica buscará incrementar su cuota de participación en la tasa de ganancia por la vía del aumento de la productividad del trabajo. Ello hace que entre los capitales de la misma rama y de las diferentes ramas de producción se agudice la lucha competitiva por la aplicación más rentable del capital. Cada capitalista deseoso de obtener una máxima ganancia, invierte su capital en las ramas con mayor rentabilidad o cuota de ganancia, lo cual provoca una constante traslación de capitales, y una lucha descarnada por obtener una ventaja en términos de reducción de costos y aumento de la productividad, trayendo como consecuencia una disminución relativa en los precios de las mercancías en las ramas en que se desenvuelva productivamente El Capital, y a la vez,  se crean condiciones más o menos iguales para la actividad de los capitales más eficientes tanto en las ramas de baja composición orgánica del capital como en las ramas en que es alta dicha composición. Esto es lo que Marx llama competencia capitalista, que nada tiene que ver con la “competencia perfecta” (irreal) que los economistas neoclásicos mencionan.

Al respecto veamos lo que nos dice el camarada Juan Kornblihtt sobre la competencia:

“La competencia, (…), no presupone la existencia de capitales iguales (…) sino una permanente diferenciación entre aquellos que alcanzan una ganancia extraordinaria y capitales que los corren desde atrás. A la vez, tampoco significa que el precio esté dado o sea externo a los capitales (…) sino que los capitales más productivos son los que ponen los precios, lo suficientemente altos para obtener una ganancia extraordinaria, lo suficientemente bajos como para desplazar a sus competidores.”[xv]

Marx expone en el tomo III de El Capital que cada capitalista suele realizar mejoras de productividad alterando la composición orgánica de su capital, lo que significa que invierte la mayor parte de su capital en maquinarias, edificios, equipos y tecnologías etc., (capital constante) y relativamente menos inversión en la fuerza de trabajo (capital variable), lo que permite producir más y a menores costos que el promedio de su competidores. Esto ubica al capitalista con mayor composición orgánica de capital en una diferenciación productiva con respecto a sus competidores, en la cual el valor de las mercancías que produce es menor al promedio de la rama donde se desenvuelva, y por ende, el valor de lo que produce es menor al precio de producción promedio, obteniendo con ello una ganancia por encima de sus competidores que se da gracias a la venta masiva de mercancías a precios más baratos que sus competidores.

El aumento de la ganancia de cada capitalista es producto de una mayor composición orgánica de capital y a su vez, dicha ganancia se debe a la reducción del Tiempo Trabajo Necesario (TTN) para la producción, en relación a otras mercancías. Es decir, la diferencia entre el tiempo que invierte como productor y el TTSN de la rama. En este caso no hace falta aumentar los precios de las mercancías para aumentar los márgenes de ganancia, todo lo contrario, la norma en el modo de producción capitalista es disminuir los precios de producción para con ello reducir o aumentar (todo en dependencia de la productividad de los capitales) los precios de las mercancías, bien sea, para desplazar a los competidores u obtener una ganancia extraordinaria, aumentando de esta forma la concentración de capitales. Pero si el resto de los capitalistas introduce mejoras tecnológicas y aumenta la composición orgánica de capital, el resultado final será que el conjunto de los capitalistas verán reducidas sus tasas de ganancia, es esto a lo que Marx llama la Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia. Esta ley es la que explica las constantes crisis del modo de producción capitalista, negarla es negar a Marx, es negar que el capitalismo -debido al funcionamiento de las leyes internas que lo rigen-, tienda a las constantes crisis. 

La Ley del Valor regula la distribución de la fuerza de trabajo y medios de producción entre ramas de disímil rentabilidad e impulsa al desarrollo de las fuerzas productivas para incrementar la explotación del obrero y aumentar la acumulación de Capital. Como antes mencionamos, la LV actúa a través de la competencia, lo cual hace que el trabajo enajenado intercambiado en las mercancías pueda ser socialmente útil o inútil, de acuerdo con los resultados finales vistos en el mercado. O sea, aunque se produzca bicicletas en sintonía del TTSN de la rama, la variabilidad de este TTSN y las fluctuaciones de los precios pueden hacer que la producción de bicicletas no sea reconocida por la sociedad y que se desperdicie el trabajo enajenado cristalizado en la mercancía. En ese caso, la plusvalía y el trabajo autónomo, privado e independiente que crean las mercancías muestra su faz más anárquica e ineficiente: Se sucede un desperdicio colosal de fuerzas productivas y potencialidades humanas alienadas que van a la basura, ese derroche de fuerzas productivas se expresa con claridad en las “crisis cíclicas” del modo de producción capitalista. En la fase depresiva del caótico ciclo económico del capital, las mercancías pululan en los anaqueles y nadie las compra. Ello redunda en que los industriales no puedan devolver los préstamos a los banqueros, los cuales empiezan a quebrar en cadena; las fábricas cierran, despiden a miles de obreros y la demanda agregada disminuida ahonda la imposibilidad de liquidar las mercancías producidas con anterioridad y cancelar los costes adelantados para su producción.[xvi]

PRIMERAS CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS ACTUALES

Estudiar la mercancía es la forma “primigenia” de entender la economía política marxista, que para el caso venezolano (el petróleo como renta del suelo) dentro de la división internacional del trabajo representaría una ventaja competitiva en poder de compra frente a otros procesos nacionales de acumulación de capital. Por tanto, analizar la mercancía en sus determinaciones más concretas y complejas representa el eje o la partícula fundamental por la cual se desdobla el comercio, el comercio exterior y la economía mundial en su conjunto. No es casual, que Marx empezara sus investigaciones por el análisis de la mercancía, para luego explicar posteriormente el complejo metabolismo social que rige a la sociedad global actual: El Capital. Por ello, pretender señalar que el precio de cambio del dólar es responsabilidad de una página web (Dólar Today), y además culpar a dicha pagina de la actual crisis, es un despropósito absurdo e incongruente y poco consecuente (para un gobierno que dice llamarse socialista), un desatino que muestra la falta de conocimiento objetivo en el plano económico por parte de los gobernantes de turno. El Dólar es una mercancía como cualquier otra, tal cual como lo es una bicicleta, un celular, una computadora, una moto, etc., y como tales mercancías poseen valor, y por lo tanto poseen valor de cambio y precio, porque son cristalizaciones de trabajo humano abstracto socialmente necesario realizado de manera privada e independiente.

En resumidas cuentas, la crisis económica y cambiaria que vive Venezuela responde a causas micro y macroeconómicas del efecto cíclico (shocks externos) que produce la dependencia externa y absoluta que tiene la política económica bolivariana en su conjunto (entre otras formas de políticas públicas) de la renta petrolera en una economía capitalista mayoritariamente privada, fragmentada, pequeña, improductiva y sumamente abierta al capitalismo mundial. Dicho de otra forma, la crisis mundial del capitalismo se expresa en crisis de distintos procesos nacionales de acumulación de capital. En Venezuela dicha crisis se expresa exclusivamente en la dependencia absoluta que se tiene de la renta petrolera como su forma nacional de acumulación frente a otros procesos nacionales cuya dinámica de acumulación se expresan de forma diversa y en distintas escalas. En este sentido, cabe destacar que ni con el cambio del lenguaje económico, ni con las emociones, ni las buenas intenciones políticas, ni con la conciencia del deber ser y del conocimiento de la historia y mucho menos una página web, determinan el rumbo de la economía como realdad concreta. Al contrario, todo radica en comprender, transformar y superar el modo de producción del capital.

Dado lo extenso del tema, nos vemos obligados a terminar, por ahora, esta primera parte. Próximamente explicaremos las causas reales de la inflación.

REFERENCIAS    


[1] Venezolano, economista (UCLV), estudiante de postgrado en Finanzas por la UNESR,  investigador de temas bancarios y monetarios, correo: caicedove@yahoo.com
[2] Venezolano, ingeniero (UNEFA), estudiante de Derecho por la UCV, investigador, correo:robertoramirez@openmailbox.org

[i] El título del presente escrito: El Pueblo Contra la Guerra, es una crítica concienzuda en contraposición a los fundamentos teóricos planteados en el escrito: “La Guerra Contra el Pueblo” de Tony Boza en lo que respecta al tema de la inflación. Algo parecido a lo que fue en su momento: “La Miseria de la Filosofía” de Karl Marx, escrito en 1847 como crítica a “Filosofía de la Miseria” de Pierre-Joseph Proudhon.
[ii] Karl Marx, El Capital: Tomo III, capitulo 2.
[iii]  Una  propuesta similar a la PPA, aunque diferente, es la conocida como la Ley del Precio Único, concepción neoclásica que establece que en los mercados competitivos, en los que no se consideran los costes de transporte ni existen barreras oficiales al comercio (proteccionismo), tales como los aranceles, los productos idénticos vendidos en diferentes países deben tener el mismo precio, cuando este venga expresado en términos de una misma moneda. Ver Krugman, Paul y Obstfeld, Maurice. ECONOMÍA INTERNACIONAL. Teoría y política. Tercera Edición. McGRAW HILL/INTERAMERICANA DE ESPAÑA, S.A.
[iv] Nota 2 al pie de la página 6 de “La Guerra Contra el Pueblo” de Tony Boza.
[v] Marx, Karl. Prólogo  a la Contribución a la Critica de la Economía Política (1859)  Salario, Precio y Ganancia (1865) -1ª ed.- Edit. ALEM. Caracas, Venezuela. 2012. Pág. 56.
[vi]         Capítulos 1 y 2 del Tomo I de “El Capital: El Proceso de Producción del Capital” de Karl Marx.
[vii] El TTSN no toma el promedio de todos los productores de la rama, sólo de los capitales formadores de la tasa media de ganancia en el rubro, que son algunos capitales.
[viii] El precio de mercado oscila en torno al precio de producción lo cual implica una transformación donde no hay una relación directa de valores con los precios, sino que está mediada por la formación de la tasa media de ganancia.
[ix]         Marx, Karl. Prólogo  a la Contribución a la Critica de la Economía Política (1859)  Salario, Precio y Ganancia (1865) -1ª ed.- Edit. ALEM. Caracas, Venezuela. 2012. Pág. 64-65.
[x]          Ibídem. Pág. 65-66.
[xi] Shaikh, Anwar. Conceptos básicos del análisis económico marxista. Disponible:http://kmarx.wordpress.com/2013/05/04/conceptos-basicos-del-analisis-economico-marxista/#more-3749
[xii]   Por otra parte, cabe destacar que puede ser que existan subas de precios en algunos sectores más que en otros pero en todo caso hay que explicar las condiciones concretas, por las cuales el Estado regula y mostrar que cuando el Estado regula y el precio no sube es a costa de una menor rentabilidad y por lo tanto supeditado a la existencia de renta o deuda. Es decir, que también el capitalista que “no” especula recibe renta a través de subsidios.
[xiii]        Independientemente de la posición económica (históricamente determinada) que se tenga en la sociedad capitalista moderna, todo individuo se ve en la obligación de comprar, producir y vender mercancías.
[xiv]        Marx, Karl. Prólogo  a la Contribución a la Critica de la Economía Política (1859)  Salario, Precio y Ganancia (1865) -1ª ed.- Edit. ALEM. Caracas, Venezuela. 2012. Pág. 67.
[xv]        Kornblihtt, Juan. El uso del concepto capital monopolista. Crítica del marxismo liberal. I J ornadas internacionales de investigación y debate político Buenos Aires 30/10, al 1/11, Facultad de Filosofía y Letras.

[xvi]        Sutherland, Manuel. ¿Qué es la revolución socialista? Apuntes sobre la sociedad socialista.-1ª.-.Edición. Edit. ALEM. Caracas, Venezuela.2014. pág. 25

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